
FAMILIAS QUE ASISTEN A LA IGLESIA
Tenemos diversas clases de familias que asisten o visitan nuestras iglesias. Entre estas podemos mencionar: a los abuelos que educan a sus nietos, personas divorciadas que tienen hijos y deciden establecer una nueva familia con otro cónyuge, (quien también tiene hijos). Personas de edad avanzada que experimentan la soledad diariamente, mujeres sobrevivientes de violencia doméstica o que han superado la infidelidad. Hombres que han sido maltratados o víctimas de alguna circunstancia y otros ejemplos más.
Sin embargo, es necesario establecer que los padres son la influencia primordial en la vida de sus hijos. Esta influencia dependerá en gran medida de la relación que cultiven con sus hijos, la cual puede ser positiva o negativa.
Las familias que encuentras en el seno de la iglesia, son muy diversas y en su mayoría estas son monoparentales, pues carecen de la figura paterna o materna.
HERRAMIENTAS DE IMPACTO
La iglesia consciente de este contexto social debe establecer su plan de acción y proveer herramientas para que los padres puedan impactar la vida de sus hijos. Es significativo estudiar y evaluar el área donde residen. La iglesia y la familia deben trabajar unidos para fortalecer los lazos de hermandad. Capacitar a los padres a través de diversos recursos, entre ellos, conferencias y primordialmente la enseñanza bíblica. Debe enfatizarles, lo ineludible de cumplir cabalmente con sus respectivos roles. Los padres deben concentrar sus esfuerzos en el desarrollo integral de sus hijos. Las herramientas las encontrarán en el camino y deberán aprender a hacer buen uso de ellas.

LOS HIJOS ANHELAN
Algunos padres han sido exitosos en transmitir la Fe, sin embargo, esto no compensa al padre distante. Pueden ser visionarios, gente trabajadora y excelentes proveedores y aún así, estar lejos de ser los padres que los hijos anhelan. Ellos deben sentir que son importantes, que se ocupan de sus necesidades y para esto, se requiere una comunicación efectiva y afectiva. Los hijos necesitan entender que sus padres saben escucharlos, que muestran un interés genuino a lo que sus hijos desean comunicarles. En la relación paternal no debe haber espacio para la falta de interés. Todo hijo debe recibir constantemente muestras de amor, no les eximamos de ese derecho. Los padres de influencia deben ser balanceados y equilibrados, que sepan escuchar el corazón de sus hijos y suplir sus necesidades con prontitud.
TIEMPO DE CALIDAD
Los padres siempre deben incluir a Dios en sus vidas. Separar espacio para compartir con sus hijos, atender sus inquietudes y unidos en oración, buscar soluciones. Aprovecha cada oportunidad con ellos, pues algún día ya no estarán a tu lado. Es importante que, tanto los padres como los hijos tengan un buen manejo del tiempo en el uso de la tecnología, redes sociales, televisión, series de Netflix, u otros entretenimientos que afectan de alguna manera su relación.

Los padres cristianos deben enseñar a sus hijos a enfrentar las diferentes etapas de la vida. Celebrar sus logros y metas, lo que para ellos es importante. Deben fomentar un ambiente sano en el hogar, que sus hijos anhelen llegar a casa, cenar juntos y disfrutar de ese compartir en familia. Si los hijos han incurrido en alguna situación compleja, ellos tengan la confianza de informales, sabiendo que serán escuchados y sabiamente aconsejados.
EL LEGADO
El legado más preciado que puedes dejarle a tus hijos es un matrimonio saludable. Un hogar donde se manifieste el cariño, el respeto y la dependencia de Dios. Que los hijos anhelen la familia que sus padres formaron.
Los padres de influencia siembran en sus hijos, el amor a Dios sobre todas las cosas, seguridad en sí mismo, respeto hacia los demás, y no comprometer los principios bíblicos y valores aprendidos en casa. Enséñales a practicar el “Shemá” Deuteronomio 6:4-9. “5 Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas.”
Esta bendición quedará grabada permanentemente en sus corazones, la cual repetirán cuando les corresponda formar sus propias familias.