¿PA’ONDE VAMO?

¿PA’ONDE VAMO? Así le preguntaba a mi señor padre cuando era un pequeñuelo. “Pa’ viejo y pa’lante” era su gallarda respuesta. Como un muchachito, no comprendía la respuesta ya que no sabía dónde estaba eso. Pero ¡ahora lo sé! Aunque no esté viejo, pero voy camino a eso. Eso sí: ¡VOY PA’LANTE!

UN DERROTERO…

La vida del ser humano va por un derrotero que Dios procura trazarle para que se desarrolle, crezca y produzca. Hay un final. Hay un propósito. Hay un objetivo que se persigue para finalmente alcanzarlo. Sin embargo, el ser humano ha preferido trazar su propia ruta, cuyo fin ha desembocado en muerte por el mero hecho de no contar con la brújula de Dios.

Por otro lado, el cristiano ha determinado que Dios le ayude a trazar su camino, consciente que será un derrotero difícil y tortuoso: un camino angosto lleno de obstáculos con un trasfondo de valle de sombra de muerte como paisaje, añadiendo una carga como una cruz pesada. Lo que hace placentero ese peregrinar es que andamos bien acompañados: Jesucristo, el buen pastor, quien nos infunde aliento con su vara y cayado. A tenor con el pensamiento anterior, hemos caminado en un año difícil. Se ha retado nuestra Fe, nuestra creencia en los valores del Reino y nuestras ejecutorias eclesiásticas y cristianas.

En cuanto al próximo año 2025, parece que entraremos a un año que, de acuerdo con los eventos experimentados en el año 2024, podrá ser difícil (viendo el vaso medio vaso) o retador (viendo el vaso medio lleno).

¿PA’ONDE VAMO?

Ambos escenarios provocarán que hagamos la pregunta: ¿Pa’onde vamo? Es la boricuada de la pregunta: ¿Hacia dónde vamos? Es una pregunta que revela incertidumbre. Algunos, por un lado, no querrán caminar debido al miedo a lo que podrían enfrentar. Ahí está el concepto de “año difícil”. Otros, ven el futuro con más optimismo y lo recorrerán pensando que será un año lleno de retos. Me gusta esta segunda opción, porque es la actitud que Dios espera de sus hijos. No somos de los que retroceden, sino de los que somos preservados para vida, para victoria.

¿CUÁL CAMINO?

Sería la siguiente pregunta. ¿Al despeñadero o al lugar señalado por Dios? Consultando la Biblia, encontramos varios ejemplos que nos enseñan cuál debe ser la actitud correcta ante el camino incierto.

CAMINANDO EN FE

Enoc caminó con Dios, por lo cual fue transportado por Dios. Abraham, al igual que Isaac y Jacob, caminó hacia una tierra prometida por Dios, aunque desconocida. Moisés caminó hacia el Monte Horeb para encontrarse con un gran misterio: la zarza ardiendo, pero realmente era la presencia de Dios.

El pueblo de Israel caminó por 40 años en el desierto, en ruta a Canaán, experimentando la providencia divina y poscautiverio babilónico, regresó a Jerusalén por el mismo camino del cautiverio, para encontrarse con un gran reto: restaurarse como nación, de los escombros que encontraron.

Los magos del oriente recorrieron miles de kilómetros de distancia siguiendo una señal, la estrella, para llegar hasta donde estaba el niño Jesús, con el único propósito de adorarle como rey y entregarle ricos presentes.

Nuestro Señor Jesucristo caminó las polvorientas calles de Jerusalén cumpliendo con la obra que Su Padre Celestial le había encomendado realizar. Puedo mencionar otros casos bíblicos, pero todo esto es suficiente evidencia para demostrar que hay un denominador común: la Fe. Cada uno de ellos, gracias a la Fe, logró recorrer su camino tortuoso con la esperanza y la confianza de hallar lo que se les había prometido.

HACIA UN NUEVO AÑO 2025

Nosotros, como iglesia, entraremos a un año muy incierto, pero retador. No debemos contagiarnos con la ansiedad paralizante del mundo, sino confiar y creer en lo que Dios nos ha prometido y caminar hacia ello. Con la frente en alto, aunque cojeando como Jacob; saliendo de Peniel hacia la incertidumbre del encuentro con su gemelo militar Esaú.

Dios no promete un camino lleno de rosas con un cielo bien azul y nubes blancas, porque debajo de las rosas están las espinas y, de vez en cuando, se asoman los nubarrones grises para demacrar el ambiente.

Caminemos hacia la incertidumbre con la fe de que nuestro Señor Jesucristo también camina con nosotros, como cuando lo hizo con Pedro sobre las aguas turbulentas.

Veamos todo esto como un gran reto: una sociedad totalmente devaluada espiritualmente y corrompida, una falta de compromiso y lealtad de muchos creyentes, el aumento de la maldad, líderes desenfocados que procuran cumplir con su agenda personal y no con la agenda divina.

En fin, la exhortación es que, entremos al año 2025 sin temor alguno; caminemos con firmeza y convicción de que Dios ha sido, es y será con nosotros.

Como todo buen boricua… pregúntate: ¿Pa’onde vamo? Entonces contéstate: ¡Pa’ viejo y pa’lante! ¡Con Cristo!

 “SI DIOS ES POR NOSOTROS, QUIEN EN CONTRA DE NOSOTROS.” Romanos 8:31

Leave a Reply

Discover more from El Evangelista Pentecostal

Subscribe now to keep reading and get access to the full archive.

Continue reading