La bendición que alcanza nuestras generaciones

Un sueño… que Dios transformó en bendición para las generaciones
Dios ha sido bueno. Desde mi juventud anhelé formar una familia bajo Su dirección, confiando en que Él sería quien pusiera al compañero correcto a mi lado. Ese sueño, puesto en Sus manos, se convirtió en una realidad llena de propósito. Dios me concedió un esposo maravilloso que, con el paso del tiempo, se engrandeció ante mis ojos cuando juntos asumimos la responsabilidad de criar a nuestros hijos, Jorge Andrés y Keren Esther.

La crianza no se limitó a suplir necesidades básicas, sino a sembrar valores eternos. El amor, la dedicación, la responsabilidad, el cuidado mutuo, la enseñanza de las Escrituras, la asistencia fiel a la iglesia y la presencia constante en cada etapa de sus vidas se convirtieron en una experiencia profundamente bendecida por Dios. La Palabra nos exhorta a ser ejemplos de fe yamor, y a criar a nuestros hijos en un ambiente de respeto y formación espiritual.


Con ese propósito afirmamos nuestro compromiso como padres, fortalecidos también por herramientas como el curso Padres para toda la vida del Ministerio Internacional 2 = 1. Hoy podemos mirar atrás con gratitud y afirmar la verdad del proverbio: “Mucho se alegrará el padre del justo, y el que engendra sabio se gozará con él.” Proverbios 23:24 La alegría que produce ver a los hijos caminar en sabiduría es una confirmación de que Dios honra la fidelidad sembrada a lo largo de los años.

La familia como expresión del pacto de Dios
Cuando nuestros hijos crecieron y formaron sus propias familias, nació en nosotros un nuevo anhelo: ser abuelos. Comprendí entonces que, cuando un sueño está en Dios, suele dar paso a otro. Las bendiciones del Señor no se detienen; se renuevan y se amplían conforme avanzan las etapas de la vida. La Escritura declara: “Corona de los viejos son los nietos, y la gloria de los hijos, sus padres. ”Proverbios 17:6

Este principio revela la dignidad y el ciclo familiar establecido por Dios. Los nietos traen gozo y honra, mientras los hijos reflejan el legado recibido. No se trata solo de una expresión de afecto familiar, sino de un llamado a valorar las relaciones que construimos con la ayuda de Dios y el legado espiritual que dejamos a nuestras generaciones.

La fidelidad de Dios a través de las generaciones
Desde el llamado de Abram, el Señor manifestó Su deseo de bendecir a todas las familias de la tierra. El Señor le dijo: “Bendeciré a los que te bendijeren… y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.” Génesis 12:3 En esta promesa vemos que Dios nos llama a ser canales de bendición. Hoy, como familia, proclamamos lo que dice Su Palabra porque somos testigos de Su poder. Él nos ha escogido como familia pastoral para ser de bendición y ejemplo a otros. Como familia hemos declarado esta verdad, consagrando generaciones al Señor y afirmando que están selladas con la obra redentora de Jesucristo.

Desde antes de la creación del mundo, Dios tenía en Su mente la vida de nuestros nietos, Luan Andrés y Marella Esther. Cada uno representa una respuesta divina en momentos específicos de nuestra historia familiar. Uno llegó como confirmación de oración; la otra, como una respuesta misericordiosa en medio de un proceso de enfermedad. Durante ese tiempo difícil pedí al Señor que abriera el vientre de mi hija, y Dios lo hizo. No solo tuvimos la alegría de saber que seríamos abuelos en el 2022, sino también el privilegio de presenciar el milagro de la vida con el nacimiento de nuestra nieta en junio de 2023. Estas experiencias nos recuerdan que el Señor se interesa profundamente por las generaciones futuras. Su Palabra afirma: “Reconoce, por lo tanto, que el Señor tu Dios es verdaderamente Dios. Él es Dios fiel, quien cumple su pacto por mil generaciones y derrama su amor inagotable sobre quienes lo aman y obedecen sus mandatos.” Deuteronomio 7:9

Esta promesa no quedó limitada a los tiempos bíblicos; sigue vigente hoy. En el siglo XXI continuamos viendo cómo Dios honra Su pacto y extiende Su fidelidad a lo largo del tiempo. Hoy celebramos 110 años alcanzando generaciones, testimonio de que Dios continúa levantando familias que le sirven y transmiten la fe de padres a hijos.

Un legado espiritual que trasciende el tiempo
La bendición generacional no es automática. Se transmite mediante una vida de fe, obediencia y fidelidad a Dios. La historia bíblica demuestra que cuando hombres y mujeres viven consagrados al Señor, sus acciones impactan positivamente a las generaciones que les siguen.
Sus oraciones, sacrificios, actos de amor y compromiso con el Reino de Dios se convierten en un legado espiritual que se extiende a través del tiempo. De la misma manera, nuestras decisiones actuales influyen en el futuro de nuestras familias.

Por eso no veo a mis nietos solamente como un sueño cumplido, sino como una motivación santa para vivir una vida que agrade a Dios. Anhelo dejar un legado espiritual que bendiga a hijos, nietos y generaciones venideras. “La bendición que pasa a nuestras generaciones es una respuesta a la fidelidad de Dios y a nuestra disposición de caminar conforme a Su voluntad.”

Hoy doy gracias al Padre por mi familia y por Su gracia inmerecida. Aun en medio de pérdidas y pruebas, Él nos ha sostenido. Seguimos soñando, pero ya no desde una perspectiva individual, sino como familia. Mientras vivamos en fe y obediencia, nuestras acciones se convertirán en bendición para las generaciones futuras, porque así lo ha prometido Dios en fe y obediencia, nuestras acciones se convertirán en bendición para las generaciones futuras, porque así lo ha prometido Dios.

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