Un legado pastoral que alcanzó generaciones

FORMACIÓN Y LLAMADO MINISTERIAL
En el marco de la celebración de los “110 años de Pentecostés alcanzando generaciones” de la Iglesia de Dios Pentecostal Movimiento Internacional en Puerto Rico (IDPMI), resulta oportuno reconocer la vida y el ministerio de hombres y mujeres que han consagrado su existencia al servicio de Dios y de Su iglesia.

Entre ellos, se distingue el ministerio del Rdo. Rafael Laboy Cruz, quien, tras cincuenta y tres años de fiel labor ministerial, se acoge este año a su retiro de la pastoral activa, junto a su esposa y compañera de ministerio, la Mis. Lizette Fúster.

El Rdo. Rafael Laboy Cruz nació el 15 de agosto de 1953 en el pintoresco pueblo de Comerío, siendo el primero de seis hermanos. Hijo del pastor Rafael Laboy Pelcroy y de la Mis. Aurea E. Cruz Alamo, su niñez y juventud estuvieron profundamente marcadas por el dinamismo de la obra ministerial.

Debido al llamado pastoral de su padre, residió en diversos lugares de Puerto Rico, entre ellos San Juan, Sabana Seca, Ponce y Mayagüez. Estas experiencias le permitieron, desde temprana edad, conocer de cerca la vida de iglesia y cultivar un profundo amor por la obra de Dios.

Fue precisamente en Mayagüez, a la edad de dieciocho años, mientras realizaba sus estudios, cuando tuvo la oportunidad de participar en un viaje misionero a la República Dominicana. En medio de esta experiencia, recibió el llamado de Dios para prepararse en el estudio de las Sagradas Escrituras. Motivado por ese llamado, ingresó al Instituto Bíblico Mizpa, donde cursó estudios entre 1971 y 1973. Tras su graduación, comenzó a servir como asistente de pastor en la iglesia de Los Mangos, en Mayagüez, colaborando junto a su padre en la labor pastoral. No obstante, posteriormente fue llamado a ejercer el pastorado.

DESARROLLO PASTORAL Y LEGADO EN PUERTO RICO
Su primer pastorado se inició en julio de 1973, cuando fue instalado como pastor en la IDPMI de Imbery, en Barceloneta. Ese mismo año marcó también un momento trascendental en su vida personal al contraer matrimonio con su joven novia, Lizette Fúster, quien llegaría a convertirse en una destacada misionera dentro de esta Organización.

Juntos formaron un sólido equipo ministerial, comprometido con la predicación del evangelio y el servicio al pueblo de Dios. En 1974 fue trasladado para pastorear la IDPMI Cuarta Ext. en Country Club, Carolina. Durante su labor en esta congregación, colaboró activamente con el ministerio Clamor a Dios, dirigido por el Rdo. Jorge Rachke. Allí también se llevó a cabo la reconstrucción de la fachada del templo. Simultáneamente, sirvió como vicepresidente de AJEC del distrito de San Juan, evidenciando su compromiso con el desarrollo espiritual de la juventud. Durante esos años, el Señor bendijo su hogar con el nacimiento de sus tres hijos: Rafael, Alexis y Nitxaliz.

En 1980 fue instalado como pastor en la IDPMI Coamo Pueblo, donde desarrolló un ministerio fructífero y de gran impacto. Durante ese tiempo, culminó sus estudios conducentes a un bachillerato en Teología. En esta ciudad, muchos recuerdan la celebración de la gran Asamblea de 1983 en el Velódromo de Coamo, bajo el lema: «Con todo, yo me alegraré en Jehová.» Asimismo, se logró la adquisición de los terrenos donde hoy se levanta el templo. En reconocimiento a su aportación espiritual y comunitaria, el entonces alcalde de Coamo, Hon. Carlos Luis Torres, lo declaró Hijo Adoptivo
de la ciudad.

En 1991, el Rdo. Laboy Cruz fue instalado como pastor de la IDPMI Caguas Pueblo, donde desarrollaría uno de los capítulos más significativos de su ministerio. En 1993 comenzó la reconstrucción del templo, una tarea que representó grandes retos y sacrificios. No obstante,
gracias al esfuerzo conjunto de la congregación y al liderazgo pastoral, el proyecto pudo completarse el 5 de agosto de 1995, fecha en que se celebró la reinauguración del santuario. La obra permitió ampliar la capacidad del templo mediante la construcción de un “mezanine”, oficinas administrativas y la instalación de un impresionante vitral en el altar, considerado en ese momento como el más grande de la ciudad criolla.

A partir de 1996, el pastor Laboy inició una nueva etapa ministerial al fundar el ministerio «Visita de Amor». A través de esta iniciativa, realizó numerosos viajes misioneros a Colombia, Nicaragua, Guatemala, Costa Rica, Cuba, la Amazonía, Venezuela, Perú y otros países, donde tuvo la oportunidad de animar, preparar y fortalecer a pastores, además de colaborar con la obra evangelística. En Nicaragua, incluso, algunos templos conservan en sus paredes el testimonio del esfuerzo y la ayuda brindada por este ministerio.

Durante la década del 2000, el pastor Laboy también colaboró con el entonces alcalde de Caguas, Hon.William Miranda Marín, en diversas iniciativas orientadas al desarrollo de una ciudad con una nueva visión. Entre las actividades más recordadas se encuentran los encendidos navideños, celebraciones que reunían, frente al templo, a reconocidos ministros y adoradores, convocando a cientos y miles de personas para adorar a Dios y escuchar el mensaje del evangelio.

PROYECCIÓN MISIONERA Y LEGADO GENERACIONAL
A lo largo de los años, el ministerio «Visita de Amor», dirigido por el pastor Rafael Laboy y la Mis. Lizette Fúster, ha continuado extendiendo su labor en los barrios y comunidades de la ciudad criolla, así como en distintos lugares del mundo, llevando ayuda espiritual, orientación y esperanza a quienes lo necesitan. Quienes han conocido de cerca al Rdo. Rafael Laboy Cruz y a la Mis. Lizette Fúster coinciden en destacar en ellos virtudes que han marcado profundamente su
liderazgo cristiano.

Han sido siervos fieles a Dios, caracterizados por su obediencia al llamado divino, su espíritu de sacrificio y una profunda pasión por la obra del Señor. Su ministerio ha estado marcado por la visión, la autoridad espiritual, la influencia positiva y un corazón pastoral dispuesto a servir a todos por igual, conforme a las necesidades y a los recursos que Dios ha puesto en sus manos. Han sido, además, amigos de todos; personas accesibles y cercanas, cuya vida y consejo han servido de bendición para muchos.

Sin duda, aunque culmina su etapa de pastorado activo, permanece en ellos una fuente abundante de sabiduría que continuará bendiciendo a quienes se acerquen en busca de orientación. Como bien expresa el refrán: «A quien buen árbol se arrima, buena sombra le cobija.» Este año, mientras la IDPMI Caguas Pueblo celebra su centenario, el Rdo. Rafael Laboy y la Mis. Lizette Fúster culminarán sus funciones pastorales el 28 de junio de 2026, tras treinta y cinco años de pastorado en esa congregación. No obstante, su labor ministerial no concluye allí, pues continuarán dedicando sus esfuerzos a animar y formar nuevos líderes, pastores y generaciones que proclamen el mensaje de salvación.

Al contemplar su trayectoria, la iglesia reconoce con gratitud una vida sembrada con fe, regada con sacrificio y sostenida por una profunda pasión por el Reino de Dios. Sus vidas han sido instrumentos para encender la fe en muchos corazones. En este tiempo tan significativo, en el que celebramos los «110 años de Pentecostés alcanzando generaciones», el testimonio del Rdo. Laboy y de la Mis. Fúster nos recuerda que el fuego pentecostal continúa vivo. Ellos fueron alcanzados por esa llama y dedicaron su vida a transmitirla a otros. Como una antorcha que pasa de mano en mano para que la luz no se extinga, su ministerio ha servido para encender la fe en nuevas generaciones. Hoy muchos continúan caminando sobre los cimientos que ellos ayudaron a edificar.

Que el Señor continúe bendiciendo sus vidas y su ministerio, y que las generaciones que vienen puedan ir aún más lejos de lo que ellos alcanzaron, llevando el mensaje del evangelio con poder y fidelidad. Porque esa ha sido siempre la esencia del verdadero Pentecostés: una llama que no se apaga, sino que sigue encendiendo generaciones.

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