Navidad sin ella

ESTA NAVIDAD… Esta vez mi Navidad será diferente. Recientemente mi muy amada madre pasó a las moradas eternas. Su ausencia hará que estos días de celebración y compartir familiar sean unos muy particulares. Por primera vez, la mesa estará incompleta, y la sonrisa de mami no iluminará el hogar. Sin duda se sentirá un vacío profundo, un espacio que nada ni nadie podrá llenar. Durante muchos años ella fue el corazón de nuestras celebraciones. Extrañaremos su alegría, su fe inquebrantable, su dedicación a mantener viva la esencia de la Navidad y la unidad de nuestra familia. El dolor es grande, pero aún más lo es la certeza de que su amor por Cristo nos dejó una huella imborrable.

SU LEGADO… Mami no solo nos enseñó a amar a Dios con palabras sino con hechos. Cada Navidad, ella vivía el nacimiento de Jesús con una devoción que inspiraba a todos a su alrededor. Sus manos preparaban con esmero y alegría la cena, mientras su voz cantaba himnos de alabanza, recordándonos que el verdadero regalo de la Navidad es el amor de Dios en Cristo. Ahora, al enfrentarnos a este vacío, me doy cuenta de lo mucho que se ha ido con ella, pero también de lo mucho que nos dejó. ¡Cuán grande es una madre que teme a Dios!

En medio de la tristeza y el dolor, tengo el compromiso de celebrar estos días con pasión. Ya no está presente la que consideramos el alma de la fiesta, pero sigue ardiendo en nuestro corazón el amor por quién es la razón de la celebración. ¡NACIÓ JESÚS! Seguiremos el ejemplo que mi amada vieja nos modeló. Cantaremos, levantaremos nuestras manos en sincera adoración, compartiremos la mesa, intercambiaremos obsequios y nos abrazaremos en honor al que en Belén nació y hoy reina en nuestros corazones.

CELEBREMOS NAVIDAD… La celebración no riñe con el luto. De hecho, mi amada madre ya goza de la presencia de ese mismo Jesús que merece toda nuestra exaltación. Así que, aunque inevitablemente esta Navidad tendrá un toque de tristeza, no perderemos el enfoque. Celebraremos a Cristo, sabiendo que Él es nuestra esperanza y nuestra meta tal como nos enseñó mi mamá. Esta será nuestra primera Navidad sin ella pero otra más en las manos del Señor.

Nuestros deseos de muchas bendiciones para todos en esta Navidad.

Leave a Reply

Discover more from El Evangelista Pentecostal

Subscribe now to keep reading and get access to the full archive.

Continue reading