Pentecostés: Vivo, Obrando y Alcanzando Generaciones

Celebrar 110 años de Pentecostés no es simplemente recordar una fecha o un acontecimiento histórico; es reconocer una obra viva de Dios que ha trascendido generaciones, transformando vidas, familias y comunidades.

Pentecostés no ha sido solo un momento en la historia de la Iglesia, sino una experiencia continua del poder del Espíritu Santo, que sigue alcanzando corazones a través del tiempo.

Rdo. Rafael Laboy Pelcroy (1926–1996)

Soy testigo de ese legado. Formo parte de una tercera generación pentecostal, y mi historia de fe está profundamente entrelazada con el testimonio de quienes me precedieron.

UN LEGADO QUE COMENZÓ CON FUEGO
Mi abuelo, Rafael Laboy Pelcroy, vivió una niñez marcada por la adversidad. Huérfano de madre y con un padre sumergido en el vicio del alcohol, experimentó el abandono en la ciudad de Ponce. Durante su adolescencia, fue llevado a vivir a San Juan con una tía, donde comenzó a
trabajar desde muy temprana edad.

Fue precisamente en ese entorno donde ocurrió el encuentro que transformaría su vida. Allí conoció a jóvenes apasionados por Jesucristo —entre ellos Pedrito Martínez y Arcelio Valentín, posteriormente ministros—, quienes le compartieron el mensaje del evangelio. Ese mensaje abrió para él la puerta que tanto necesitaba: la oportunidad de encontrar cuidado, comprensión y esperanza. En Cristo halló lo que el abandono no pudo darle: una familia espiritual y una dirección para su vida.

Familia Laboy Cruz (en el centro Mis. Aurea Ester Cruz Alamo)

La pasión por Jesucristo creció de tal manera en su corazón que pronto se convirtió en devoción y, finalmente, en un llamado al ministerio. Junto a su esposa, Aurea Ester Cruz Álamo, levantó una familia cimentada en la fe, formando a sus hijos en el camino del Señor y transmitiéndoles la misma pasión: servir a Dios por encima de todas las cosas.

UN FUEGO QUE SIGUE ALCANZANDO GENERACIONES
Ese legado, marcado por el poder del Espíritu Santo, alcanzó una tercera generación: la mía. Desde esta experiencia puedo afirmar que seguimos siendo testigos de ese Pentecostés que abraza, que acompaña, que da dirección y que continúa transmitiéndose de generación en generación.

Rafael Laboy Cruz / Rafael Laboy Fúster / Rafael Laboy Pelcroy

Por eso afirmamos con convicción que Pentecostés seguirá avanzando. No se sostiene por un movimiento cultural ni por estrategias humanas, sino porque el Espíritu Santo continúa impartiendo vida, poder y dirección a todo aquel que abre su corazón para recibirlo.

Y aun cuando en algún momento alguien decide retroceder en el camino, ese mismo fuego —como lo expresó el profeta Jeremías— continúa ardiendo en el corazón, llamando una vez más a volver al rumbo correcto.

Deseo que puedan disfrutar esta edición especial de El Evangelista Pentecostal, en la que celebramos cómo Pentecostés sigue alcanzando generaciones. A través de sus diversos artículos y segmentos, encontrarán reflexiones y testimonios que evidencian cómo el mover del Espíritu continúa obrando en distintos contextos y momentos.

Que la disfruten y que, al leerla, recordemos juntos que: Pentecostés sigue vivo, sigue obrando y seguirá alcanzando generaciones.

Leave a Reply

Discover more from El Evangelista Pentecostal

Subscribe now to keep reading and get access to the full archive.

Continue reading