
ORIGEN Y EXPANSIÓN DEL MOVIMIENTO PENTECOSTAL
La Iglesia de Dios Pentecostal Movimiento Internacional (IDPMI) es una de las denominaciones cristianas más influyentes en el ámbito pentecostal, alcanzando presencia en más de 108 países. Su origen se sitúa en un contexto de fervor espiritual marcado por la búsqueda del bautismo en el Espíritu Santo desde los inicios del siglo XX, un periodo caracterizado por avivamientos y un resurgimiento del interés en los dones del Espíritu Santo.

Nuestra iglesia tiene sus raíces en el avivamiento pentecostal que comenzó en los Estados Unidos a finales de 1900. Este movimiento
se originó principalmente en el contexto del mover espiritual surgido en la Calle Azusa, en Los Ángeles, California, donde un grupo diverso de creyentes, encabezados por William J. Seymour, experimentó lo que se conoció como el “bautismo del Espíritu Santo”.
Este evento fue fundamental, ya que marcó el inicio de un nuevo despertar espiritual que enfatizaba la experiencia directa con Dios, la manifestación de los dones espirituales y la importancia de la evangelización. En 1916 comenzó la chispa del evangelio a arder. Rápidamente se inició un proceso de crecimiento en el que las iglesias formadas reflejaban las enseñanzas y experiencias del mover del Espíritu Santo. Ese era el énfasis: ser bautizados con el Espíritu Santo, experimentando hechos sobrenaturales.

LA IGLESIA EN MEDIO DE LOS CAMBIOS SOCIALES
Durante las décadas subsiguientes, Puerto Rico vivió una industrialización acelerada conocida como Operación Manos a la Obra, acompañada de una migración masiva del campo a la ciudad y hacia los Estados Unidos, así como de profundos cambios culturales, lingüísticos y económicos. En ese escenario, las iglesias pentecostales crecieron principalmente entre las clases trabajadoras y los sectores marginados, ofreciendo algo que el Estado y otras instituciones no siempre lograban proporcionar: sentido, orden y pertenencia. \
La Iglesia de Dios Pentecostal funcionó como un sistema de contención emocional y social. Reforzó la autoestima de personas empobrecidas o socialmente invisibles. Fue la iglesia la que inculcó un sentido claro de identidad: los creyentes no eran pobres ni débiles, sino escogidos por Dios. Sabían quiénes eran y por qué estaban aquí. La experiencia pentecostal —con cultos intensos, adoración ferviente y una profunda expresión espiritual— ayudó a muchas personas a procesar la ansiedad, la tristeza y las frustraciones. De esta manera, el puertorriqueño encontró en la experiencia pentecostal un espacio donde podía canalizar emociones reprimidas en un contexto social y espiritualmente significativo.
EXPANSIÓN GLOBAL Y MISIÓN ESPIRITUAL
Durante las décadas siguientes, la IDPMI experimentó un crecimiento significativo. A medida que se difundían las enseñanzas pentecostales, se establecieron congregaciones en los cinco continentes. Este crecimiento fue impulsado por la evangelización activa de nuestros misioneros,
mediante cruzadas, campañas de oración y el uso de los medios de comunicación para difundir el mensaje del evangelio. Uno de los hitos clave en el desarrollo de la iglesia fue la celebración de convenciones internacionales, donde líderes y miembros de diferentes países se reunían para compartir experiencias, recursos y estrategias para el crecimiento espiritual y numérico. Estas convenciones no solo fortalecieron los lazos entre las congregaciones, sino que también sirvieron como plataforma para el liderazgo y la formación de nuevos ministros.
La IDPMI se fundamenta en una teología que enfatiza la importancia de la experiencia personal con el Espíritu Santo, la sanidad divina y la práctica de los dones espirituales, como la profecía, la sanación y el hablar en lenguas. Su doctrina se centra en la salvación por medio de Jesucristo, la necesidad de una vida santificada y la esperanza del retorno de Cristo.
Las prácticas de culto dentro de la IDPMI son vibrantes y dinámicas, características propias del movimiento pentecostal. Las reuniones suelen incluir música, testimonios de fe, oraciones fervientes y un ambiente de adoración que busca abrir espacio para la manifestación del Espíritu
Santo. A lo largo de su historia, la iglesia ha enfrentado diversos retos, como la secularización, la competencia con otras denominaciones y la necesidad de adaptarse a los cambios culturales.
Sin embargo, estas dificultades también han ofrecido oportunidades para el crecimiento y la innovación. La iglesia ha procurado alcanzar a nuevas generaciones mediante el uso de la tecnología y las redes sociales para expandir el mensaje del evangelio.

La Iglesia de Dios Pentecostal Movimiento Internacional es un testimonio del poder del fuego espiritual que no se apaga. Desde sus humildes comienzos hasta su expansión global, ha seguido siendo un refugio para quienes buscan una relación más profunda con Dios. Su énfasis en la experiencia del Espíritu Santo, la evangelización y la comunidad ha permitido que esta iglesia no solo perdure, sino que florezca en un mundo cambiante. A medida que continúa su misión, la IDPMI sigue siendo un faro de esperanza y renovación espiritual para millones de creyentes en todo el mundo.

