
UN MUNDO FRAGMENTADO QUE NECESITA PUENTES
Vivimos tiempos marcados por la polarización, el ruido cultural y la confusión espiritual. En medio de un mundo que parece edificar muros cada vez más altos, la Iglesia está llamada a construir puentes. Puentes que conecten el quebranto con la restauración, la confusión con la verdad, la prueba con el propósito, y el dolor con la esperanza eterna en Cristo.
UN LLAMADO PROFÉTICO
Esta edición de El Evangelista Pentecostal es un llamado profético a esa misión: cruzar y construir puentes. El mensaje no es nuevo, pero sí urgente. Dios sigue buscando hombres y mujeres dispuestos a tender su vida como un camino para otros. Como Daniel en Babilonia, como Jorge Burgos en las cárceles, como tantos otros en este número, el reto es claro: vivir una fe que conecta y transforma.
LA OBRA DEL ESPÍRITU
El Espíritu Santo no solo nos forma en lo secreto, sino que nos capacita para ser efectivos en lo visible. La fidelidad en lo oculto es el fundamento del propósito revelado. La apologética bíblica, el
testimonio de los santos, la adoración en el quebranto y el liderazgo en medio del fuego, son todos tablones en este gran puente de la fe. Por esta obra del Espíritu, la Iglesia está llamada a formar creyentes valientes.
CREYENTES QUE CONSTRUYEN EN MEDIO DEL CAOS
Hoy más que nunca, se necesitan creyentes que vivan con firmeza doctrinal, con sensibilidad pastoral y con convicción profética. Que sepan hablar con la verdad, pero con compasión. Que se atrevan a caminar entre las ruinas de una sociedad rota y llevar allí el mensaje que no cambia: Jesucristo es el único camino, la verdad y la vida.
CONSTRUIR PUENTES
Construir puentes no es cómodo. Requiere sacrificio, visión, y una esperanza firme. Pero es precisamente en ese cruce — desde la oscuridad hacia la luz— donde el Evangelio cobra su mayor poder.
EL LLAMADO SIGUE VIGENTE
Dios sigue llamando. ¿Responderás tú al llamado? Es tiempo de tender tu vida como un puente: con tus palabras, tus manos, tu testimonio, tu oración. “Y los tuyos edificarán las ruinas antiguas; los cimientos de generación y generación levantarás, y serás llamado Reparador de portillos, Restaurador de calzadas para habitar.” — Isaías 58:12
