Arraigados y sobreedificados en Él (Crezcamos en Cristo)

CRECIMIENTO ESPIRITUAL El proceso de la vida cristiana es un camino continuo de crecimiento espiritual. Cada día presenta nuevos retos y obstáculos que intentan detener nuestro avance en la fe. El apóstol Pablo, entendiendo esta realidad, lanza un reto a la iglesia de Colosas y, a través de su mensaje, nos invita a crecer en Cristo. Este crecimiento no es opcional para el creyente; es una parte esencial del caminar cristiano.

TRES DIRECTRICES PARA CRECER EN CRISTO Pablo ofrece tres directrices fundamentales para que el creyente siga creciendo y madurando en su relación con Jesús: primero, estar arraigados en Él, luego caminar en fe y, finalmente, abundar en acciones de gracias. Estas tres directrices no solo nos invitan a crecer, sino a hacerlo de manera sólida, estable y profundamente conectados con el Señor.

ARRAIGADOS: FIRMES EN LA PALABRA DE DIOS El término “andar” que Pablo utiliza hace referencia a un viaje compartido entre el creyente y Jesús. En este caminar, nuestras raíces deben ser profundas, como las de un árbol, para sostenernos firmemente en medio de las dificultades. El creyente debe tener su vida firmemente arraigada en la Palabra de Dios, pues solo así crecerá de manera saludable y resistirá los vientos de prueba. Creciendo en Cristo significa que nuestra fortaleza y nutrición provienen de Él, quien es la fuente inagotable de vida.

EDIFICADOS SOBRE LA ROCA Frente a los ataques de los falsos maestros que distorsionaban la enseñanza cristiana, Pablo enfatiza la suficiencia de Jesús para nuestra salvación. No necesitamos nada más que a Cristo. Él es el fundamento sobre el cual debemos edificar nuestras vidas, como nos lo recuerda en Mateo 7:24- 26, donde nos invita a edificar sobre la roca.

CAMINAR EN FE Además de estar arraigados y edificados, el apóstol hace énfasis en la importancia de caminar en fe. La palabra “confirmados” nos recuerda que el creyente debe estar firme y estable en su fe, un proceso continuo que se fortalece mediante una enseñanza sólida. Para crecer espiritualmente, necesitamos mantenernos firmes en la verdad de la Palabra de Dios y no dejarnos llevar por doctrinas que no estén alineadas con la Escritura.

DAR GRACIAS Finalmente, Pablo nos exhorta a abundar en acciones de gracias. A medida que crecemos espiritualmente, nuestro corazón se llena de gratitud por lo que Dios ha hecho por nosotros. El crecimiento no es solo intelectual o emocional, sino también una respuesta de adoración y alabanza a Dios, quien nos ha dado su misericordia y fidelidad cada día.

MI CRECIMIENTO ESPIRITUAL Es importante preguntarnos si nuestras acciones, actitudes y palabras reflejan un crecimiento constante en Cristo. ¿Estamos verdaderamente arraigados y edificados en Él? ¿Camina nuestra fe de manera firme y estable? Si nuestros corazones son verdaderamente agradecidos, entonces nuestro crecimiento será evidente para los demás.

CREZCAMOS EN CRISTO El llamado es claro: crezcamos en Cristo, profundicemos nuestras raíces en Su Palabra, edifiquemos nuestras vidas sobre el fundamento sólido de Su verdad y vivamos con un corazón agradecido.

Que este crecimiento constante nos transforme y sea un testimonio de nuestra relación con el Señor.

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