
La educación cristiana es un pilar fundamental para el crecimiento espiritual y moral de los creyentes. En un mundo lleno de desafíos y distracciones, es esencial que los cristianos se eduquen en los principios y valores que la Biblia nos enseña. La educación cristiana no solo forma nuestra mente, sino que también moldea nuestro corazón y conducta, guiándonos a vivir de acuerdo con los principios del Reino de Dios.
Desde el Antiguo Testamento, Dios ha destacado la importancia de enseñar a las generaciones venideras Su Palabra. En Deuteronomio 6:6-7, se nos manda: “Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las enseñarás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes”. Este versículo resalta cómo la educación cristiana debe ser parte integral de la vida diaria, transmitida de generación en generación, desde el hogar hasta la comunidad.
La vida cristiana está llamada a ser un testimonio visible del amor y los principios de Cristo. Para vivir como verdaderos seguidores de Jesús, necesitamos conocer la verdad que Él nos reveló en las Escrituras. La educación cristiana nos proporciona las herramientas necesarias para entender la Biblia, reflexionar sobre su significado y aplicarlo a nuestras vidas. Además, nos ayuda a fortalecer nuestra fe, a crecer en la gracia y el conocimiento de Cristo (2 Pedro 3:18), y a desarrollar una vida cristiana madura y equilibrada.

CON RESPETO Y GRATITUD, ME DESPIDO…
Es aquí, donde quiero expresar mi más sincero agradecimiento a todas las personas, hermanos en la fe y amigos, que, de una u otra manera, han sido mis fieles colaboradores en este ministerio de la enseñanza.
Recuerdo la tarde del viernes 9 de marzo de 2018. En esa ocasión, celebrábamos nuestra 97ª Asamblea Anual en el Coliseo Luis Aymat Cardona, en el pueblo de San Sebastián. Fue allí donde fui presentado ante la Asamblea como uno de los tres candidatos nominados para ocupar el puesto de director del Departamento de Educación Cristiana y Familia. Los tres ministros designados: Rdo. José Torres Rodríguez, Rdo. Adalid Aldarondo y este servidor, Rdo. Luis A. Mateo. Por la gracia del Señor, fui elegido por mayoría de los votos emitidos.
Hasta ese momento, había tenido el privilegio de pastorear la iglesia en Villas de Caney, en Trujillo Alto. No obstante, al asumir la responsabilidad de la dirección a tiempo completo, comprendí que debía dar un paso de fe y renunciar a mi cargo pastoral, que desempeñé con dedicación durante tres años y medio. Fue una decisión difícil, pero sentí claramente el llamado de Dios a ampliar mi labor ministerial, enfocándome en educar de manera más integral a la Iglesia en todo Puerto Rico. Sabía que enfrentaba un reto de gran responsabilidad, pero, como en experiencias anteriores, confiaba en que Dios estaría conmigo, como poderoso gigante.
Desde marzo de 2018 hasta marzo de 2025, han transcurrido siete años consecutivos en los que he dedicado todo mi esfuerzo y amor a cumplir con la tarea de: “perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, ‘hasta que todos lleguemos a launidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo…” (Efesios 4:12-13).
Son muchas las personas a las que tengo que agradecer por su apoyo durante todo este tiempo como director. A todos los maestros de las escuelas bíblicas en toda la región de Puerto Rico, que semanalmente imparten la enseñanza de las Sagradas Escrituras; a los 18 coordinadores de distrito y líderes de sectores, por su extraordinario trabajo durante todo el año; a todos los presbíteros y pastores que, desde sus respectivas posiciones y altares, predican y enseñan la palabra de Dios;

a la Junta de Directores del DECF: Dra. Migna Ortiz Villalobos, Dra. Damaris Rivera Rivera, Rdo. Isaac Ruíz López, Rdo. Héctor L. Rosario Santiago, del Comité Enfoque Familiar, Magaly Ortiz Albert, y la Rda. Lisandra Luciano Bonilla, por estar conmigo en todo momento y apoyar todas nuestras actividades.
Agradezco a nuestro Comité Ejecutivo Regional y al Rdo. Hernán Rivera Rivera, obispo, por la confianza depositada en mí para ocupar esta digna posición. Mi gratitud a todos aquellos que, desde el anonimato, oraron por mí y por todo el equipo de personas que laboran día a día en este extraordinario Departamento, así como a todo el personal secretarial de nuestra oficina regional.
La educación cristiana que se ha impartido en todos estos años no solo ha sido una labor de enseñanza, sino también una labor de edificación del cuerpo de Cristo. Cada uno de ustedes ha sido una pieza clave en la formación integral de nuestra iglesia, y por ello, mi gratitud es profunda.
¡Que el Señor les bendiga!
Dr. Luis A. Mateo Colón, Pastor-Director DECF IDPMI Región de PR