Nuevos desafíos de la predicación

INTRODUCCIÓN

El mensaje del Evangelio es para todos, sin embargo, la Iglesia de hoy se encuentra en medio de una cultura posmoderna ligada a lo cibernético. Por tanto, se necesitan predicadores diestros y eficaces que, desde el púlpito, logren la conversión del pecador y la edificación de la iglesia.

El predicador es la voz de Dios al predicar. Esto es una gran responsabilidad que conlleva prepararse de manera intelectual y espiritual. La audiencia de hoy tiene acceso a mucha información a través de la tecnología y el uso de Internet. Por lo tanto, debemos enfrentar con valentía los nuevos retos de la predicación. Les exhorto a desarrollar sus capacidades “homiléticas” y a procurar la gracia de Dios para una predica efectiva.

PREDICAR HOY, ES UN DESAFÍO

La predicación es la comunicación verbal de la palabra de Dios, de un hombre a otro hombre con el fin de persuadir. Es la acción mediante la cual la humanidad recibe el mensaje de Dios. El término técnico para “predicación” es “homilética” que literalmente significa el arte de predicar o el arte de dictar “homilías”. La “homilía” es una explicación continua de un texto intercalando aplicaciones prácticas y exhortaciones adaptadas a las necesidades espirituales de los oyentes. La homilía es el sermón de la ocasión.

La predicación bíblica es aquella que toma como punto de partida para el sermón una porción de las Escrituras. Su propósito es interpretar el mensaje del texto para los oyentes de hoy. El sermón bíblico debe ser claro, fundamentado en la Biblia, teológicamente sólido y entendible para los oyentes.

De manera más simple la “predicación” es la proclamación de las buenas nuevas de Jesucristo (el Evangelio) con una dependencia consciente del Espíritu Santo para obtener resultados prácticos.

POSMODERNISMO

Los tiempos cambian, estamos en la posmodernidad y era cibernética. La audiencia prefiere el uso de “multimedia”, “video clips”, mensajes de texto y otras formas de comunicación digital en la predicación, que la predicación formal. Esta es llamada “antigua” y aburrida”.

CARACTERÍSTICAS GENTE POSMODERNA: 1. Los individuos están en una búsqueda de satisfacción o placer inmediato. Solo les interesa el presente. El pasado y el futuro no son tan importantes. 2. Pierden la fe en la razón y la ciencia, pero aumenta el culto a la tecnología. 3. Entran en el proceso de pérdida de la personalidad individual. 4. Se hace culto al cuerpo y la liberación personal. 5. Se vuelve a lo místico como justificación de sucesos. 6. El hombre basa su existencia en el relativismo y la pluralidad de opciones, al igual que un subjetivismo en la mirada de la realidad. 7. Pérdida de fe en el poder público y en las instituciones. 8. Desaparición de idealismos.

Doy énfasis a las primeras dos características, las cuales se pueden comprimir en dos términos sociológicos para una mejor compresión: 1. Hedonismo – Es una doctrina de la filosofía que considera al placer como la finalidad o el objetivo de la vida. Los hedonistas viven [el momento] para disfrutar de los placeres [inmediatos], intentando evitar el dolor. 2. Tecnolatría – Se refiere a “la creencia irracional en que la tecnología es la fuente de solución de todos los problemas, incluidos los que no son técnicos.” Los predicadores tenemos que continuar siendo heraldos del Evangelio proclamando el mensaje del reino mediante la “locura de la predicación” (1 Corintios 1:21) en medio de tiempos tan difíciles y ante una audiencia diversa y compleja. La generación actual se caracteriza por su apego a las redes sociales, el uso de Internet y los medios digitales para obtener información y entretenimiento.

En los años 60 el filósofo canadiense Marshall McLuhan acuñó una frase poderosa que decía “el medio es el mensaje”, para recordarnos que el medio que escogemos para comunicar un mensaje afecta a su contenido. Ejemplo: Los que leyeron el desembarco de las fuerzas aliadas en las playas de Normandía al final de la 2da. Guerra Mundial y los que vieron la película “Saving Private Ryan”. Los últimos tuvieron una experiencia diferente a los que leyeron esa noticia en el periódico. Leer el evento en un diario es noticia; ver la película es tanto noticia como espectáculo. A eso se refiere McLuhan con su frase “el medio es el mensaje”. Hay que seguir predicando a pesar de los cambios significativos que han producido los medios digitales y la tecnología. De manera particular, sobre los “millennials” y “Gen Z”, generaciones que algunos han definido como digitales e hiper conectadas.

2 Timoteo 4:1-2 nos dice: “Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina.”

Que prediques la palabra…

Debemos preservar la predicación de la Palabra en esta generación cibernética y distraída porque Dios lo ha ordenado y porque la predicación es el medio más adecuado para comunicar el mensaje de las Sagradas Escrituras. Recordemos que “el medio es el mensaje”. La predicación es el medio por excelencia para alcanzar a los perdidos y para edificar a los creyentes, por tanto, es insustituible.

EL DESAFÍO DE LA ERA DIGITAL

La audiencia de hoy es muy distinta a la de hace más de treinta o cincuenta años. La información se obtiene en segundos a través de los buscadores en Internet, haciendo más fácil y accesible el conocimiento que en antaño. El reto o desafío para el predicador es grande en términos de exactitud informática, relevancia temática y accesibilidad del mensaje. El Dr. Pablo Jiménez (experto en predicación) señala que podemos utilizar los medios digitales para la preparación del sermón y estudios bíblicos en el sentido de economizar tiempo y de la accesibilidad a la información.

USAR LA IA PARA PREDICAR

¿Podemos usar la llamada Inteligencia Artificial (IA) para predicar sermones? La respuesta, parece ser sí. El grupo cibernético “Toolify AI” realizó una prueba con el app de producción de texto de IA conocido como “ChatGTP”. Se le pidió al app que produjera un sermón bíblico basado en Romanos 1:16 “Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.” y si era capaz de transmitir un mensaje coherente y fiel a las Escrituras. El grupo quedó sorprendido al descubrir que la IA entendió el lenguaje bíblico, puede citar versículos y desarrollar sermones completos sobre temas específicos.

La IA presentó una perspectiva sólida y coherente del pasaje bíblico, destacando la importancia de la fe en Jesucristo como el único camino hacia la salvación. Además, la IA subrayó la necesidad de vivir de acuerdo con las implicaciones del Evangelio en la vida diaria. Los que prepararon esta prueba concluyeron que a pesar de que la IA podía “trazar” un buen sermón y presentar un buen conocimiento bíblico, ese sermón es solo letra pues le falta la emoción, la empatía y la vida que le da el predicador. Un mensaje producido por un IA es un sermón sin alma. Pocos predicadores “se encierran” en sus bibliotecas personales para estudiar y preparar el sermón dominical. Existen traductores traducciones, comentarios y otros sistemas digitales que facilitan el estudio. El muy conocido sistema “Logos Bible Software de Faithlife” es una herramienta útil, con mucha información disponible para la preparación de estudios y sermones bíblicos.

La IA puede ser otra herramienta útil en la generación de contenido y el análisis de datos. Ayuda para investigar y analizar textos bíblicos, obtener información relevante para contextualizar sus mensajes y utilizar la generación de texto para agilizar la redacción. La tecnología está ahí, disponible, ¡usémosla! pero seamos cuidadosos en su uso y no crear dependencia de esta.

LA PREDICACIÓN PENTECOSTAL, UNA ALTERNATIVA

Se dice que la predicación formal es aburrida, extensa, lacónica, no pertinente, “old fashion” y más. Algunos alegan que se debe cambiar a otros métodos para atraer a las nuevas generaciones usando efectos especiales, música intercalada, dramatizaciones, etc. La verdad es que métodos hay muchos, sin embargo, la predicación es el método que Dios escogió para proclamar Su verdad al mundo mediante la Iglesia.

Dentro del protestantismo, la predicación ocupa un lugar privilegiado y solemne. Es esa solemnidad la que ha causado, en parte, la aversión de las nuevas generaciones. El Pentecostalismo revolucionó el método de la predicación a partir del sermón registrado en Hechos 2.

El sermón de Pedro se puede catalogar: 1. sencillo, 2. su enfoque fue Jesucristo; él exhaltó a Jesús, 3. Pedro predicó la Biblia y explicó lo que ella dice, y 4. no tuvo temor, habló de la culpabilidad de los judíos.

Así fue y debe seguir la predicación pentecostal; sencilla, bíblica, Cristocéntrica y sin temor. La manera en la que Pedro predicó obtuvo la atención de miles, quienes respondieron afirmativamente al llamado arrepintiéndose de sus pecados y rogando la salvación en Jesús.

La predicación pentecostal es la alternativa a la predicación “rebuscada” y “solemne” de muchos pastores e incluso a la “predicación sin alma” que ofrece la IA.

¿Qué y cómo es la predicación pentecostal? Es la proclamación del Evangelio de Jesucristo dependiendo conscientemente de la obra del Espíritu Santo para obtener resultados prácticos en los oyentes. Esa predicación la hacen hombres y mujeres llenos del Espíritu Santo (como Pedro en Hechos 2) con urgencia, responsabilidad y vivencia.

El predicador pentecostal… Predica lo vivido, pues su experiencia es viva y espiritual. Estas vivencias están marcadas por el encuentro con la palabra de Dios. El estudio de la Biblia es como el acudir a la fuente de agua fresca luego de un caluroso día. El estudio se hace de manera relacional; en el sentido que relaciona lo estudiado, lo leído con su alrededor y sus experiencias dando así vida a su prédica. Al subir al púlpito, el predicador pentecostal “sube al altar” donde presenta el olor fragante del mensaje que Dios le ha encomendado y lo hace con reverencia, respeto y dignidad. Predicar no es solo “ofrecer un sermón” es profetizar, es proclamar el mensaje de Dios a los oyentes. Con esa encomienda en mente, el predicador pentecostal depende del Espíritu Santo y no de sus fuerzas, habilidades o erudición para obtener los resultados: la salvación del perdido y la edificación de la Iglesia.

Un programa de IA puede elaborar un sermón con todas sus partes, lleno de información bíblica, citas impresionantes, referencias particulares e ilustraciones atrayentes, pero sigue siendo un sermón sin alma. Le falta la chispa de la vida que le da el Espíritu Santo, le la empatía, la pasión pastoral; le falta, como dice el viejo coro: “sabor a Cristo.”

El método para edificar y crecer de la Iglesia es la predicación y la enseñanza de la palabra de Dios. Nuestro deber es procurar ser pastores y predicadores que prediquemos la Palabra y no nuestras propias ideas. Llegó el momento de “saltar” de ser motivadores a ser predicadores y enseñar con la predicación (predicar enseñando). Usemos todas las herramientas de ayuda homilética que tengamos a nuestra disposición, pero no olvidemos que el sabor, la sazón, la vida, el alma del sermón la pone el Espíritu Santo por medio nuestro.

CONCLUSIÓN

La Iglesia es la voz profética de Dios en la tierra, es Su cuerpo y como tal debe ganar esta generación para Dios.

Existe una gran oposición al Evangelio y a la Iglesia utilizando argumentos filosóficos, leyes, ideas, estrategias, movimientos y otros. La Iglesia no puede callar ante los gritos de la sociedad mundana de hoy. Es su deber proclamar a viva voz la verdad de la Palabra santa por todos los medios posibles incluyendo los digitales. Donde haya injusticia social, económica o política, la Iglesia levanta su voz profética en su predicación, en su enseñanza, en su testimonio utilizando las armas que Dios nos ha dado: la oración, el ayuno y la predicación.

La generación actual es una que corresponde a lo descrito en Ezequiel 2:4 son gente “de duro rostro y de empedernido corazón” o como dicen otras traducciones, “son tercos y de cabeza dura” o “pueblo obstinado y terco” y a la vez “son un pueblo muy desobediente.”

La Iglesia debe levantar su voz profética y proclamar la verdad escritural en el poder del Espíritu Santo para que se arrepientan de sus malos caminos, se vuelvan a Dios para que Dios los perdone y los salve. Levantar la voz profética no es solamente hacer marchas, sino proclamas, escritos, sermones, conferencias, publicaciones electrónicas, etc., en fin, usar los medios posibles para decir lo que está bien y lo que está mal. Para que lo torcido se enderece y lo desviado vuelva al camino.

En estos tiempos “digitales” se levantan argumentos fuertes contra la sana doctrina, contra el cristianismo y contra la manera de vivir de los creyentes en Cristo. Romanos 1:22, 25 dice: “Profesando ser sabios, se hicieron necios,… cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador.” Ante la necedad de los argumentos pseudocientíficos o de las expresiones necias de los llamados “celebrities” del momento la Iglesia levanta su voz profética con la verdad que es Cristo Jesús. Esa verdad única se proclama mediante la predicación.

Los llamados a predicar tienen la responsabilidad de aplicarse el mensaje antes de comunicarlo a la audiencia elegida. Es tiempo de que cada pastor, evangelista, predicador reflexione seriamente sobre lo que significa el llamado de Dios a proclamar el Evangelio en un mundo HOSTIL, ajeno de Dios y que se cree autosuficiente.

Como Iglesia, levantemos nuestra voz profética, aunque esta sociedad escuche o deje de escuchar. Hagamos defensa clara y fuerte de nuestra fe como nos dice Judas 3 que contendamos o defendamos “ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos.”

Sigamos predicando como nos dice la Biblia en 2 Timoteo 1:2-3 “que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias,”.

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