
LA SEPTUAGINTA
Algunas de las interrogantes que surgen de la lectura de la Sagrada Escritura y particularmente del Antiguo Testamento tienen que ver sobre la antigüedad de los textos que poseemos de la Biblia. Algunas personas preguntan:
- ¿Cuál es la versión primitiva más conocida de aquellos libros sagrados para judíos y cristianos?
Otros, queriendo profundizar en el tema, demandan una contestación a las siguientes interrogantes:
- ¿Cuáles fueron las versiones del Antiguo Testamento empleadas por el Señor Jesús y los primeros cristianos?
- ¿Cuál fue la fuente de las referencias del Antiguo Testamento recogidas por el Nuevo Testamento?
- ¿Cuál fue la versión del Antiguo Testamento con mayor difusión entre los primeros cristianos?
LXX
La Septuaginta o, en diminutivo, los “LXX” (Setenta), constituye la primera traducción de la Ley Mosaica o “Pentateuco” y de los Profetas, a un idioma distinto al hebreo, lengua considerada “sagrada” por los fieles judíos. En los decenios posteriores se sumaron a la Septuaginta el resto de los “otros escritos” en hebreo antiguo o “paleo hebreo” de la Biblia.
La iglesia cristiana primitiva adoptó la Septuaginta como “Escritura Sagrada”, sin reserva alguna. La mayoría de los textos del Antiguo Testamento citados por los evangelistas y los apóstoles pertenecen a La Septuaginta.

SE ESCRIBIÓ
Hacia mediados del siglo III a.C. y terminada a fines del siglo II a.C. (150 a.C.) la versión griega del Antiguo Testamento de los “70”. El nombre de “Septuaginta” se origina del número “redondeado” de sabios que habrían intervenido en la traducción.
La historia del origen de esta versión es narrada en un documento antiguo, designado con el nombre de Carta de Aristeas a Filócrates.
El autor de esta carta es un judío que con el nombre pagano de Aristeas, narra a su hermano Filócrates cómo tuvo origen la versión griega de la Ley. Según la carta, Demetrio Falerio el bibliotecario de la Biblioteca de Alejandría, pidió al rey Ptolomeo II Filadelfo (285-247 a.C.) que mandase hacer una versión de las leyes judías con destino a dicha biblioteca. Esta monumental empresa literaria fue iniciada en Alejandría de Egipto durante el reinado de Ptolomeo II Filadelfo (284-247 antes de Jesucristo).
TRADUCCIÓN Y PROCESO
El rey Ptolomeo II Filadelfo solicitó al Sumo Sacerdote Eleazar (Eleázaro) de Jerusalén para que enviara los manuscritos y los traductores necesarios para dicho propósito. Eleazar envió un códice de la Ley y 72 doctores de la ley (seis por cada tribu de Israel) con el fin de traducir la Torah (los libros de la Ley hebrea revelada por Yahvé) al griego “koiné” para enriquecer la Biblioteca de Alejandría.

El rey Ptolomeo los envió a la isleta de Faros la cual estaba ubicada frente a Alejandría, y tradujeron en 72 días todo el Pentateuco. Completada la traducción del Pentateuco al griego, se continuó con la traducción del resto de los libros sagrados. El proceso concluyó alrededor del año 150 a.C.
El texto griego de los “Setenta” fue adoptado por una significativa porción de judíos, tanto en Palestina como en la Diáspora. Completada la traducción del Pentateuco al griego, se continuó con la traducción del resto de los libros sagrados. El proceso concluyó alrededor del año 150 a.C.
El texto griego de los “Setenta” fue adoptado por una significativa porción de judíos, tanto en Palestina como en la Diáspora.