
Para avanzar en el crecimiento de la iglesia necesitamos tener la visión de Moisés, aquel pastor de ovejas que, bajo la dirección de Dios, condujo al pueblo desde el cautiverio hasta la tierra prometida. Moisés entendió que, después de él, vendrían nuevas generaciones y por eso preparó a Josué como su sucesor (Números 27:18–23). De la misma manera, imitemos al apóstol Pablo, quien aun en prisión continuó aconsejando y formando a Timoteo (2 Timoteo 4).
Ser pastor-mentor requiere tener claro que nuestra labor es guiar al pueblo tomará el tiempo que Dios haya determinado. El verdadero mentor entiende que no solo está cuidando a la grey en el presente, sino preparando a quienes continuarán la obra en el futuro. Así como Moisés y Pablo formaron discípulos, yo también tuve la bendición de contar con un mentor que dejó una huella profunda en mi vida.

Desde mi juventud fui acompañado y capacitado por el Rdo. Rafael Laboy Cruz, un pastor ejemplar, con un corazón visionario y apasionado por levantar nuevos líderes. Él me enseñó el poder de la oración, me mostró la riqueza de escudriñar las Escrituras y me condujo a una experiencia personal con el Espíritu Santo. Con paciencia dedicó tiempo a escucharme, aconsejarme en momentos difíciles y conversar conmigo en temas delicados. Modeló el verdadero liderazgo al confiarme responsabilidades en pequeños grupos, dándome la oportunidad de crecer. Dios lo usó para formarme y abrir el camino hacia el propósito que Él tenía preparado para mí. Hoy le honro y agradezco la mentoría que, con amor y entrega, continúa siendo de bendición en mi vida. Y gracias a esa formación, hoy también sirvo como pastor y ministro del Señor, siguiendo la misma senda de levantar y acompañar a otros en el ministerio.
Conscientes de esta gran responsabilidad, debemos recordar que formar líderes efectivos es nuestra tarea y privilegio. Pablo lo expresó con claridad: “Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros.” — 2 Timoteo 2:2
Los mentores apoyan, animan y enseñan desde el respeto mutuo a sus aprendices (Freeks, 2016). Formar líderes consiste en ayudar a otros a desarrollar competencias de liderazgo (Van Gelder, 2009). Con esta visión, podemos ser pastores que capacitan y preparan líderes con pasión para que la iglesia del Señor siga cumpliendo su misión.

¿Cómo ser un buen pastor-mentor en la práctica? • Involucra a los líderes en diversas áreas de servicio: predicar, enseñar, dirigir la adoración, visitar enfermos, apoyar en funerales, administrar las finanzas, programar. Así tendrán escenarios donde observar y aprender. • Organiza oportunidades de servicio: la experiencia práctica permite a los líderes descubrir y valorar los dones que Dios les ha dado. Esto implica que el pastor confíe y delegue responsabilidades. • Comparte conversaciones y da seguimiento: dialoga sobre situaciones que fortalezcan el carácter y la madurez del líder. • Ora por el líder y ora con el líder: la oración conjunta fortalecerá el vínculo entre pastor y discípulo. • Modela relaciones sanas familiares y eclesiásticas: el líder valorará el ejemplo de un esposo, padre y pastor íntegro; no perfecto, pero fiel en su ministerio sin descuidar su hogar. • Muestra sensibilidad y ejerce autoridad con orden: el trato debe ser siempre con respeto y amor. La corrección ha de ser sabia, adecuada y edificante.
La Biblia no usa la palabra mentor, pero nos ofrece ejemplos claros de esta práctica: Moisés con Josué (Deuteronomio 34:9), Elías con Eliseo (1 Reyes 19:16), Priscila y Aquila con Apolos (Hechos 18:26). Ellos nos enseñan que “Hierro con hierro se afila” (Proverbios 27:17). En la medida en que el pastor-mentor se acerque más a Dios y cumpla fielmente su labor de formar, el líder crecerá y será efectivo. Pastor, sé mentor: anima e inspira a tus líderes, y ellos, a su vez, motivarán a otros a seguir a Cristo. Así como Moisés preparó a Josué y Pablo a Timoteo, cada uno de nosotros está llamado a invertir en otros. Ese es el legado más grande de un pastor-mentor: ver en otros la extensión y el cumplimiento de su ministerio.

REFERENCIAS:
Drummond, Jerusha. 2019. “Leadership Formation Through Mentoring in the Old Testament.” Journal of Biblical Perspectives in Leadership 9, no. 1. https://www.regent. edu/journal/journal-of-biblical-perspectives-inleadership/ moses-and-joshua-relationship-leadershipformation- through-mentoring-in-the-old-testament/.

Freeks, F. 2016. “Youth Intervention through Training and Equipping in the Midst of Challenges and Crisis.” Missionalia 44: 205–223. https://doi.org/10.7832/44-2- 150.
Santa Biblia. Reina-Valera 1960. Sociedades Bíblicas Unidas
Van Gelder, Craig. 2009. The Ministry of the Missional Church: A Community Led by the Spirit. Grand Rapids: Baker Books.
