
Con esta palabra en el corazón, se ha elegido el lema para el año 2025: “CREZCAMOS”. Este llamado nos invita a reflexionar sobre el concepto del crecimiento desde una perspectiva eclesiástica actual. El crecimiento es una acción continua, algo que debemos hacer de manera constante. Pero, ¿qué significa verdaderamente “crecer” como Iglesia y como individuos en Cristo?

1.EL CRECIMIENTO COMO MANDATO DIVINO Todo ser vivo debe crecer y desarrollarse. La vida cristiana es, por naturaleza, un proceso dinámico, y la Iglesia de Cristo es un ente vivo. Si algo no crece, es porque algo lo está limitando. El llamado a “Crezcamos” no es solo una invitación, sino un mandato que debemos acoger como parte de nuestra esencia espiritual.
Es una acción diaria que requiere constancia, disciplina y, sobre todo, una rendición continua a la voluntad de Dios.
2.EL CRECIMIENTO INTEGRAL: MÁS ALLÁ DE LO VISIBLE Es importante recordar que el crecimiento no es solo físico, sino integral: espíritu, alma y cuerpo. Este crecimiento debe verse reflejado en diversas áreas de nuestra vida cristiana: • CREZCAMOS en el conocimiento profundo de las Escrituras, que nos capacita para enseñar y ser enseñados. • CREZCAMOS en fe, que nos lleva a confiar en Dios incluso cuando las circunstancias son adversas. • CREZCAMOS en amor fraternal, que se refleja en nuestra capacidad de perdonar, servir y ayudar a los demás. • CREZCAMOS en obediencia a la palabra de Dios, que se convierte en una práctica constante en nuestra vida diaria. • CREZCAMOS en el fruto del Espíritu, que se manifiesta en nuestra paciencia, amabilidad, bondad y dominio propio. Todo esto debe ser un crecimiento visible, que no pasa desapercibido, y se nota en la vida cotidiana y en la forma en que nos relacionamos con los demás y con el Señor.
3.CRECIENDO EN TIEMPOS DE ADVERSIDAD El crecimiento espiritual no está condicionado por las circunstancias. Incluso en tiempos de sequía, cuando la lluvia no parece llegar, debemos seguir creciendo. Incluso cuando las dudas, las dificultades y los cuestionamientos nos rodean, el llamado sigue siendo el mismo: “CREZCAMOS.” El verdadero crecimiento ocurre cuando superamos nuestras pruebas y desafíos en dependencia de Dios. En los tiempos de dificultad, es cuando nuestra fe se fortalece, y el testimonio de nuestra vida puede ser más impactante para el mundo que nos observa.
4.EL CRECIMIENTO COLECTIVO: LA IGLESIA COMO CUERPO DE CRISTO El llamado a crecer no es solo individual, sino también colectivo. La Iglesia, como el cuerpo de Cristo, está llamada a crecer en unidad. Esto implica que, al mismo tiempo que cada miembro crece, todos crecemosjuntos en armonía y cooperación. La unidad no significa uniformidad, sino que, aunque somos diversos en dones y habilidades, trabajamos juntos para edificar el Reino de Dios. La madurez espiritual se alcanza cuando cada miembro de la Iglesia, consciente de su propósito, contribuye al bienestar y crecimiento de la comunidad.
5.CRECIENDO EN EL SERVICIO A LOS DEMÁS El servicio es una de las áreas más claras del crecimiento cristiano. Jesús nos enseñó que “el que quiera ser el primero, que sea el último” (Marcos 9:35), lo que nos recuerda que el verdadero liderazgo en Cristo no se mide por la autoridad que tenemos sobre los demás, sino por la manera en que nos humillamos para servirles.

Creciendo en servicio, no solo fortalecemos nuestra fe, sino que también transformamos vidas a través de nuestra dedicación al prójimo. “CREZCAMOS” no es solo una palabra, es una llamada a vivir una vida de continuo progreso espiritual, a ser una Iglesia viva, que crece en fe, en amor y en servicio, incluso en los tiempos difíciles. Que este lema guíe cada paso en este año 2025, recordando que el crecimiento espiritual refleja el trabajo que Dios realiza en y a través de nosotros.
¡Sigamos creciendo en Él y en unidad como Cuerpo de Cristo!