Combustión espontánea

Recuerdo mis tiempos de estudiante de Química en la Universidad de PR-Rio Piedras que uno de los primeros temas que estudiamos fue la de “combustión”. No pretendo impartir una clase de química, pero debo definir el término. Combustión se definecomo “la reacción química que se produce entre el oxígeno y un material oxidable, que va acompañada de desprendimiento de energía y habitualmente se manifiesta por incandescencia o llama”. Simplemente es la acción de arder o quemarse una materia. Un buen ejemplo es cuando se enciende una cerilla o una estufa de gas. Pero hay otro concepto que quiero introducir y es “combustión espontánea”. Se define como “la inflamación de un material combustible debido al calor producido por alguna reacción química entre sus componentes o con los del medio ambiente.” Sé que estoy siendo muy técnico, así que puedo simplificar el concepto. Pensemos en los grandes incendios en los bosques de California, consideremos los incendios de ciertos campos del sur de PR producto de la sequía. La mejor explicación para estos eventos es la combustión espontánea. Hay compuestos que arden con el mero contacto con el aire.

Ahora bien, hay otro tipo de combustión espontanea y es la “combustión espontánea humana”. ¿Cóoomoo? Pues se le llama combustión espontánea humana porque la víctima termina convertida en cenizas, sin que haya mucho daño causado por el fuego en las cercanías ni una fuente obvia de encendido.Wow, suena morboso. De película. No existe una explicación lógica. Sin embargo es real. Simplemente la persona tiene que haber fallecido. Usted se preguntará: ¿y qué tiene que ver este tema con nosotros los cristianos? Calma, tengo una teoría: que los cristianos experimentamos “combustión espontánea” en vida. Lo hemos estado experimentando desde Hechos 2. Sin embargo, nuestra “combustión espontánea” no se extingue como cualquier zarza, sino que se mantiene viva como la zarza de Moisés.

Uno de los símbolos emblemáticos del Espíritu Santo es el fuego. Nuestro Señor, en sus instrucciones finales (o casi finales) a sus discípulos, les ordenó a que fueran al aposento alto a recibir poder a través de la investiduradel Espíritu Santo. Entonces, se concluye que llenarse del Espíritu Santo (quien hace residencia en nuestras vidas) es llenarse de “fuego”. Este fuego no solamente nos purifica, sino que también nos capacita para ser testigos (Hch. 1:8). Nos lleva a una experiencia (o debe llevarnos) como la de la Universidad de Asbury, Kentucky y otras aledañas. Para ponerles en contexto, un pequeño grupo de jóvenes universitarios se quedaron en la capilla luego del acostumbrado culto semanal en esta universidad. No se quedaron en la capilla para una tertulia entre ellos sino en un encuentro con el Hacedor. Se reprodujo el evento de Hch. 1 & 2, tanto que ha contagiado a miles de personas que han visitado la capilla en el cual todavía se mantienen adorando al Señor y proclamando su Señorío por varias semanas. La Universidad tuvo que declarar un receso académico para ocuparse de “los negocios de mi Padre”. Otros grupos universitarios han entrado en este estado de “combustión espontánea”. No ha habido una fuente externa que provocara tal combustión: predicadores famosos, grupos o cantantes profesionales, efectos de luces y neblina artificial y otros que pudiesen ser la cerilla que encendiera un fuego efímero y emocional. ¡La llama se encendió en ellos! ¡El fuego de Dios que bajó del cielo hacia sus altares de carne y hueso para consumir el sacrificio y mantener el fuego encendido!

Lamentablemente hay cristianos que se encienden y se apagan como el heno (zarza). Ante un mundo postmodernista y una iglesia emergente que ha perdido el norte y se ha consumido totalmente, hasta llegar a ser como la ceniza, inconsecuente, es necesario fomentar, tener y mantener la experiencia de Asbury. Que lo extraordinario y sobrenatural de Dios sea normal y cotidiano en nuestras vidas. Espontáneo. Como la combustión.

Rdo. Héctor Falú Cruz / Presbítero del Dto. de Bayamón / Pastor IDPMI Km 8, Bayamón

Leave a Reply

Discover more from El Evangelista Pentecostal

Subscribe now to keep reading and get access to the full archive.

Continue reading