Cristo “no es boricua”

Recuerdo que asistí al congreso mundial de evangelistas en Ámsterdam, Holanda, que organizó la Asociación Evangelística de Billy Graham. Fue en agosto de 2000. Estuve con otros 12 puertorriqueños, representando a la Iglesia de Dios Pentecostal MI como presidente del Comité de Evangelismo Internacional.

Fue un ambiente glorioso, especial, espiritual y único. Pero lo que “me voló la cabeza” fue lo que vi en el culto inaugural. Más de 10 mil ministros de 213 naciones presentes con sus trajes típicos (menos los puertorriqueños). Africanos, japoneses, hindúes, peruanos, rusos, ¡de todo! Ver cómo se unían todos para alabar a nuestro Señor a una sola voz, correr por todo el estadio con sus banderas nacionales fue una experiencia que me dejo sin habla.

 ¡Wow! Me dije: ¡Cristo no es boricua, es de todo el mundo! Dios rompió en mil cantos mi concepto de un Dios criollo y la superioridad del evangelio en PR, el cual ha sido portaestandarte del Cordero en muchos lugares. Me equivoqué. Parece que no había entendido la proyección mundial de Cristo, cuando le ordena a los discípulos ir al aposento alto para recibir la plenitud del Espíritu Santo, que los capacitaría para ser testigos en: Jerusalén (casa), Judea (casa del vecino), Samaria (donde no quiero ir) y hasta los confines de la tierra (donde alcanza la mirada divina). Decimos “más a’lante vive gente”. Cristo murió por todos, independiente de la nacionalidad, y también resucitado por todos. Esto es para darle salvación a todos los que creen en Él.

Todavía insisto en esa conclusión. Mateo 2 relata la experiencia de unos magos que viajaron desde el oriente. Se sospecha que venían de Arabia, Persia o Babilonia, que eran los centros de estudios astrológicos más grandes del área. Estos magos no eran unos simples brujos (como algunos piensan). “Mago” era el calificativo dado entre los medos y persas a una clase de sacerdotes, sabios, filósofos, etc., que se dedicaban al estudio de las ciencias morales y físicas, y cultivaban especialmente la astrología y la medicina. Se estima que quienes visitaron al niño eran estudiosos de la astrología.

¡Qué espectáculo e impacto fue la llegada de este séquito para los habitantes de Jerusalén y su regente, Herodes el Grande! Lo que me llama la atención es que Dios tuvo que usar a unos gentiles paganos e idólatras de tierras lejanas, no solamente para testificar del nacimiento del Salvador, sino demostrar su reconocimiento y adoración con presentes reales y sus vidas. Los “de la casa” no reconocieron el tiempo de su advenimiento. Pero Dios lo hizo saber.

Vinieron de lejos para adorarle. Qué triste que se ha apagado en muchos el sentido de compromiso y fidelidad a Dios y no van al templo para adorarle. De la misma manera que tengo que reconocer a todos esos ministros que viajaron a Holanda para proclamar a un Dios vivo de poder, con todo el esfuerzo económico que tuvieron que realizar; de la misma manera hicieron los magos. Para buscar a Dios y darle la gloria y el honor debido, no debemos considerar ni escatimar: tiempo, distancia, esfuerzo, sacrificios. Lo que debe haber en el corazón es: deseo de adorarle. Pablo mismo establece que esto no es cuestión de judío, gentil, esclavo, libre, hombre o mujer. El propósito de Dios se cumplirá en todo aquel que le sirve de corazón. Queremos “criollizar” a Dios a través de una adoración regionalista, de tal manera que idolatramos nuestra liturgia y perdemos de perspectiva el verdadero sentido de la adoración. Lo que Cristo quiso ilustrar a la mujer samaritana. “Ni en tu monte ni en el mío, sino que Dios busca adoradores que le adoren en espíritu y en verdad”.

En este nuevo año nos resta imitar el esfuerzo de los magos: tener propósito de adorarle sin escatimar esfuerzo y tiempo y darle lo mejor a nuestro Dios. Recuerda: ¡Cristo no es boricua!

El Rdo. Héctor Falú Cruz les presenta su nueva producción literaria: “PARLAMENTARISMO EN LA IGLESIA DEL SIGLO XXI”. La intención de este libro es brindar información y ayuda a todas las comunidades de fe que necesiten una guía práctica para organizarse como una entidad ordenada y efectiva. Que puedan cumplir con los objetivos del Reino de Dios en sus reuniones y asambleas, siempre garantizando el derecho parlamentario con la aplicación del procedimiento parlamentario. Para pedidos: 939-630-1422; fgparliamentarymdiation@gmail.com. Pronto, en una librería cerca de usted.

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