Guía y Protección

En los tiempos antiguos, la gente recorría grandes distancias por senderos estrechos, largos y oscuros llevando consigo pequeñas lámparas ya que no existía la iluminación como la conocemos ahora. Para caminar seguros, era necesario enfocar la mirada en el camino por el cual se movían. Estas lámparas, en su mayoría utilizaban el aceite de oliva como combustible y la luz que emitían solo les daba la oportunidad de enfocarse en un paso a la vez. Por ello, era importante que la mirada del caminante estuviese enfocada en el suelo, para evitar cualquier peligro que se encontrase porque de ello dependía el que llegaran seguros a su destino.

La lámpara en aquellos tiempos solo proveía la luz que les mostraba el camino a seguir de forma segura y evitando riesgos. El propósito de la lámpara era alumbrar el camino a seguir en la oscuridad. El conocimiento de esta costumbre nos ayuda a comprender el significado de esta porción bíblica. El salmista hace la comparación para dejarnos saber que él vivía y se dirigía conforme a la palabra de Dios. Este es el aspecto más importante de su interpretación. Para el caminante, la lámpara representaba seguridad, protección y guianza en medio de la incertidumbre. Precisamente eso es lo que hace la palabra de Dios en la vida del ser humano.

La palabra de Dios es lámpara que produce luz espiritual. Es la que nos lleva por nuestro caminar en la vida terrenal enfocados y guiados para evitar caer en caminos no agradables a Dios. Es la verdadera luz que nos enfoca y nos lleva a vivir conforme a la voluntad de Dios. Esto es lo que el salmista expresó en este salmo.

Tomemos el consejo bíblico vivamos a luz de la Palabra para que la guianza y protección de Dios esté con nosotros. Él se encargará de hacer provisión para cada uno de los días de nuestra vida. Vivir por la palabra es la forma correcta de conducirse el creyente. No hay mayor bendición que la que se recibe como resultado de la obediencia. Sigamos el ejemplo del salmista, escudriñemos la palabra de Dios, solo así podemos caminar firmes mientras estemos en este mundo.

La palabra de Dios es la revelación de Sí mismo y su voluntad a fi n de guiarnos y protegernos. Es el manual de instrucciones que debemos seguir para que nuestra vida sea de bendición a pesar de enfrentar la adversidad. Que podamos exclamar como dijo el salmista:

“Lámpara es a mis pies tu palabra.”

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