
“El sol se esconde en el horizonte y en las pequeñas calles se van descolgando el telón de la oscuridad”_Anónimo

En tiempos de la antigüedad, el reto para el caminante en las estrechas calles orientales era un verdadero desafío para llegar a su destino. En medio de la noche se observaban lámparas que iluminan el piso cerca de las paredes que se alineaban a lo largo del sendero. Los pasos del caminante se sentían confiados al ver su camino alumbrado para evitar caídas que lo atrasaban. El salmista observaba esta costumbre de la época e inspirado por el Espíritu Santo devela una poderosa verdad espiritual en el Salmo 119:105 “Lámpara es a mis pies tu Palabra y lumbrera a mi camino.”
El camino por la vida enfrenta densas tinieblas que intentan detener el avance del ser humano hacia el perfecto plan y propósito de Dios. El obstáculo de la autosuficiencia, el orgullo, la duda, el conformismo, el desánimo, la desobediencia, la falta de perdón, la ausencia de amor y la falta de una relación íntima con Dios oscurecen el camino y detienen el paso firme hacia la meta eterna. Pero la luz del Señor se hace presente en el camino por medio de su poderosa Palabra que alumbra el sendero para continuar confiada pisada tras pisada. ¡Cuánta luz irradian las Escrituras que iluminan nuestro conocimiento para llenar este mundo con la luz de Cristo!

Es apremiante amar esa Palabra, atesorarla, meditarla, examinarla, ponerla en práctica con otros para que su luz eche fuera las tinieblas de este siglo. El mundo necesita ser iluminado.
Hoy, Dios levanta un ejército de mujeres militantes, que no se detienen porque la Palabra de Dios es lámpara a sus pies y han puesto su confianza en Jesucristo quien es la luz que vino a este mundo, como lo dice en Mateo 5:16 “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.”
Dama, mensajera del Señor, has sido llamada por su Espíritu para irradiar la luz de Su Palabra.