CORAZÓN DE PIEDRA

Conversaba con una amiga y le pregunté: ¿cómo es posible que estando tan cerca Su venida y viendo las señales, las personas no dan su corazón a Cristo, el apartado no se reconcilia? Su contestación fue rápida: “porque tienen un corazón de piedra”.

 La Biblia, nos dice muy claro, que para andar en sus caminos hay que obedecer, guardar y cumplir sus mandamientos; y para esto, debes tener un corazón de carne. Hoy, pasa lo mismo que en el tiempo del profeta Ezequiel. La gente se burlaba del mensaje de Ezequiel y lejos de humillarse buscaban aprobación de falsos profetas para continuar con sus caminos perversos.

 ¿PORQUÉ ERAN TAN REBELDES Y PERVERSOS?

Por su corazón de piedra. Fue la dureza de su corazón, lo que llevó a Judá a este estado de pecaminosidad. Se hicieron INSENSIBLES A: ● la presencia de Dios, ● a su Palabra, ● a los mensajeros (profetas), ● a las autoridades que Dios mismo instituyó, ● al pecado y a sus consecuencias, ● a la justicia, al amor y a la santidad ● y al Espíritu Santo transformador.

 ¿QUÉ ES TENER UN CORAZÓN DE PIEDRA?

Se refiere al hecho cuando se ha tomado la decisión consciente de cerrar su corazón y sus emociones para no sentir nada. Es decir, una persona que ve el sufrimiento de otros como algo pasajero, pues no le afecta, ni le interesa, porque no siente NADA. El que oye la palabra de Dios y no está dispuesto a caminar, no está receptivo a su voz. En resumen, es aquella persona insensible, dura, indiferente, sin empatía, ni emoción hacia su prójimo.

Dios desea que tengamos un corazón sensible. Él quiere poner en nosotros un corazón de carne, que pueda ser moldeable, tierno, sumiso y obediente a sus ordenanzas y mandamientos. El que se convierte a Cristo, su espíritu es renovado, su carácter es moldeado; actúa de acuerdo a los principios bíblicos, anda conforme a las reglas del reino de Dios y su palabra es dirección. Como dice 2 Corintios 5:17 “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.”

Convertir un corazón de piedra en corazón de carne es una verdadera renovación interior. Un corazón endurecido no puede tener comunión con Dios. Solo Él puede cambiar ese corazón rebelde, perverso, insensible y de piedra a un corazón de carne, SENSIBLE AL ESPÍRITU SANTO.

Derramemos nuestras  vidas ante Él. Nos ayude Dios

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