EQUIPANDO A MIS HIJOS PARA EL REGRESO A LA ESCUELA

Escrito por: Ana Rosa Martínez Guzmán / Esposa. Madre. Maestra. Directora Escolar.

Además de uniformes y útiles escolares, es meritorio que nuestros hijos estén equipados para enfrentar su vida escolar. Debemos entender con claridad cómo participamos en su educación.

LA TRIBU

Dice un proverbio africano que para educar a un niño es necesaria toda la tribu. Esto significa que la educación abarca todas las experiencias de vida del ser humano en interacción con si mismo y otras personas. El núcleo familiar es protagonista en este particular. El personal escolar ejerce un rol importante, que junto a otras personas facilitan las experiencias de enseñanza y aprendizaje. La familia extendida, vecinos, amigos, hermanos de la iglesia, el vendedor, el policía y toda persona con la cual tenga contacto, se incorporan al proceso educativo, como también las redes sociales y las actividades que realizan a través de esa pequeña computadora llamada celular o tableta. Ese es el equipo de trabajo que facilita la educación de nuestros niños, la tribu.

En el libro de Deuteronomio 6:6-9 se ilustra claramente la voluntad de Dios en términos de la educación de nuestros hijos primordialmente en lo que corresponde a la enseñanza de la palabra de Dios: “y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, cuando te levantes”.

La educación es una función ineludible de la familia. Una manera de visualizarlo es a través de la mochila de la vida. En ella vamos acumulando cada experiencia vivida, en las cuales vamos adquiriendo aprendizaje. Cada uno de esos eventos que toman lugar en el desarrollo humano implica que hay un proceso de aprendizaje continuo. La mochila va acumulando más conocimiento. Dios y su palabra deben ser parte primordial de esas experiencias. El autor del libro de Proverbios comparte infinidad de consejos para la familia, textos que debemos conocer, repetir y esforzarnos por vivir.

¿CÓMO PUEDEN INVOLUCRARSE LOS PADRES, MADRES Y ENCARGADOS EN LA ESCUELA?

Conocer la palabra de Dios es nuestra responsabilidad, pero también debemos tener conocimiento del sistema educativo en el cual nuestros hijos se nutren. Cualquier ciudadano puede dar lectura a documentos públicos con el propósito de tener conocimiento acerca del funcionamiento de todo lo relacionado a la educación pública en Puerto Rico.

Algunas de éstos son:

  1. Ley núm. 85 del 29 de marzo de 2018, según enmendada, conocida como la “Ley de Reforma Educativa de Puerto Rico”.
  2. En marzo 2023, el Departamento de Educación de Puerto Rico (DEPR) estableció la Política Pública Sobre la Integración de la Familia, la Comunidad y el Tercer Sector en el Proceso de Aprendizaje y Desarrollo Socioemocional de los Estudiantes en las Escuelas del Departamento de Educación de Puerto Rico (Carta Circular núm. 027-2022-2023). En dicha carta circular se establece que cada escuela prepare y establezca el plan anual para la participación significativa y activa de las familias, la comunidad y el tercer sector, esto incluye las iglesias.
  3. Ley núm. 246 de 16 de diciembre de 2011, según enmendada, “Ley para la Seguridad, Bienestar y Protección de los Menores”.

En las escuelas públicas se propicia la participación de padres, madres y encargados a través de diversas actividades que se llevan a cabo durante todo el año escolar. En el Consejo Escolar hay un espacio que debe ocupar un representante de padres, madres o encargados. Este cuerpo se reúne al menos una vez al mes para analizar aquellos aspectos que inciden en el proceso de enseñanza y aprendizaje, con el propósito de tomar decisiones dirigidas a fortalecer los servicios que se ofrecen a los alumnos. Además del Consejo Escolar, hay otros comités en los cuales los padres pueden integrarse. Las personas interesadas en participar de dichos comités deben comunicarse con el director de la escuela para informarle de su disponibilidad. De esa manera, pueden hacer sentir sus opiniones, tener voto en las decisiones importantes, conocer las dinámicas entre el personal escolar y los estudiantes, adquirir más conocimiento, ofrecer ayuda voluntaria, entre otros beneficios. El personal escolar y los padres deben conformar un gran equipo de trabajo que beneficiará a los estudiantes, quienes son la razón de ser del sistema educativo.

Además de participar en los comités de la escuela, es altamente recomendado que los padres se integren a los procesos educativos de sus hijos.

¿CÓMO AYUDO A MI HIJO(A)?

  1. Conoce la escuela, sus facilidades, el personal. El día de la Casa Abierta es una excelente oportunidad para esto. El director puede facilitar una certificación de visita para efectos de mostrar evidencia en el trabajo, de ser necesario. Ese día se firma el documento “Valoro la educación”.
  2. Visita la escuela para participar de las actividades en las cuáles los padres están invitados. Algunas de estas son: entrega del Informe de Aprovechamiento Académico (Notas) que se lleva a cabo cada 10 semanas, reuniones, asambleas, talleres, actividades especiales, citas, entre otras.
  3. Ocúpate de que tu hijo(a) asista con regularidad y puntualidad.
  4. Comunícate con los maestros. En muchos casos, los maestros facilitan su número de teléfono celular para este propósito, incluyendo cuartos de intercambio de texto, mejor conocido como “chats”. También puedes solicitar cita o escribirles a través del correo electrónico institucional.
  5. Revisa diariamente las libretas y las plataformas que se utilizan en el proceso educativo, como por ejemplo TEAMS. En Internet se puede encontrar tutoriales para su uso. En los grados pequeños necesitan mayor supervisión, pero también cuando están en grados intermedios o escuela superior.
  6. Supervisa el uso del celular, la pequeña computadora. Los niños son expertos en su uso.
  7. Prepara un espacio en casa para que puedan realizar las tareas, estudiar, preparar informes, entre otros, en el cual tenga los materiales necesarios y disminuir distracciones.
  8. Propicia diariamente conversaciones espontáneas acerca de lo que sucede en la escuela. Recuerda que tu hijo(a) te contará lo que sucede desde su punto de vista.

¿CREES TODO LO QUE DICEN TUS HIJOS?

Una madre me dijo hace muchos años que no confiaba 100% en su hija, refiriéndose a que no creía que todo lo que decía era cierto. En primera instancia fue incomprensible, pero en la experiencia como educadora entendí que tenía razón, particularmente cuando surgen conflictos o quejas. Cada persona ofrecerá su versión de los hechos, la cual, hace énfasis en lo que le favorecerá y la otra parte será el receptor de la culpa. En ocasiones así es, pero resulta que en otras no. Por lo tanto, no deberíamos hacerle entender a nuestros hijos que siempre tienen la razón, porque habrá ocasiones en que no la tendrán.

Una de las experiencias inolvidables que puedo compartir me sucedió hace muchos años. Dos estudiantes de escuela elemental pelearon. Luego de dialogar con ambos, cité a los padres por separado, para evitar mayores conflictos. Sorpresivamente los padres de ambos estudiantes asumieron la misma postura: “mi hijo no fue culpable, ni tampoco empezó la pelea”. ¿Quién tenía la razón? Ninguno, pues en ocasiones comenzaba uno y en otras ocasiones comenzaba el otro. Por otra parte, para pelear se necesitan dos. Es preocupante justificar los actos de agresión “porque el otro le dio primero”. Los niños recuerdan muy bien ese consejo inadecuado y lo utilizan para justificar su agresividad, contando con el respaldo de sus padres. Por lo tanto, en vez de justificar sin corroborar la información, debemos escuchar y actuar asertivamente para corregir lo que haya que corregir.

“Mi hijo(a) no miente”, comentario que he escuchado que causa preocupación. Reflexionemos: ¿Mienten los niños? Desde mi experiencia puedo asegurar que los niños mienten, particularmente cuando están involucrados en conflictos. Puedo afirmar que hay niños que aprenden a manipular a sus padres o cuidadores desde muy pequeños. Y, créame, lo hacen muy bien.

Existe un Reglamento de Estudiantes, en el cual se establecen los procedimientos para atender este tipo de situaciones y las consecuencias que se pueden enfrentar, tales como: amonestación verbal y escrita, retirar privilegios, labor voluntaria, intervenciones con personal escolar (TS, Consejera, Psicóloga) y suspensión. Las acciones disciplinarias dependerán de la gravedad y la recurrencia en las violaciones al reglamento. El enfoque de las intervenciones por disciplina en la escuela va dirigido a que el estudiante reconozca el conflicto y sus consecuencias de manera reflexiva para que mejore su actitud. El propósito es evitar una conducta inadecuada. Trabajamos en equipo para que se reconozca el comportamiento inadecuado y evalúe sus consecuencias. De este modo tomar acciones afirmativas para corregir y procurar el desarrollo de la conducta deseada.

¡ESCUCHE!

Escuchar puede hacer la diferencia. Debo resaltar la importancia de escuchar a los hijos para que tengan la confianza de compartir sus experiencias en la escuela y en cualquier otro lugar, sean positivas o negativas. Comienza conversaciones que den paso a que hable. Si la pregunta se responde con un sí o con un no, así responderá. Pero si utilizas premisas para indagar, puede ser más fácil. Continuar con preguntas de seguimiento, que aclare algo que no entendiste o que te indique lo que sucedió después o antes. Esto puede ser de gran ayuda. Procura mantener la serenidad al escuchar a tu hijo(a) aunque te cause indignación la información que estas recibiendo. Reaccionar adversamente puede que en la próxima ocasión no le cuente en detalle por miedo. Así que, controle sus emociones y actúe con sabiduría.

Aunque existe variedad de posibilidades, se comparten algunas sugerencias para comenzar una conversación:

  1. Cuéntame, ¿cómo te fue hoy?
  2. ¿Qué aprendiste en la clase de ciencia?
  3. ¿Qué hiciste durante el horario de almuerzo?
  4. ¿Qué fue lo más que disfrutaste hoy en la escuela?
  5. ¿Qué no te gustó hoy en la escuela?

Cada una de las conversaciones acerca del día escolar se convierte en una oportunidad excelente para recordar versículos bíblicos. También pueden ser peticiones que presentamos a Dios en oración. Nuestros niños están expuestos a influencias a través de las redes sociales, de parte de personal escolar y también de sus compañeros (presión de grupo). Además de reforzar nuestras prácticas espirituales para retener lo bueno, también pueden ser de testimonio a otros, predicando con su ejemplo.

NO AL ACOSO ESCOLAR (“BULLYING)

Es posible que en las conversaciones surja el tema del acoso escolar. Aunque es lamentable, el acoso escolar o “bullying” podría afectar el funcionamiento escolar de nuestros hijos. Si usted adviene en conocimiento de que su hijo está sufriendo de acoso escolar, debe comunicarse de inmediato con la Trabajadora Social de la escuela, el Consejero, el Director, entre otros miembros del personal escolar. Este asunto hay que atenderlo con prioridad. Por lo tanto, la respuesta del personal escolar debe ser inmediata. Para este propósito existe la Carta Circular núm. 18-2022-2023 en la cual se detalla la Política Pública para establecer el procedimiento para la implementación del Protocolo de Prevención, Intervención y Seguimiento de Casos de Acoso Escolar (Bullying) entre Estudiantes de las Escuelas Públicas de Puerto Rico.

EN CONCLUSIÓN, involucrarnos en la educación de nuestros niños es una responsabilidad compartida, ya que aportamos como familiares, como iglesia y como ciudadanos.

NOS CORRESPONDE PREOCUPARNOS Y OCUPARNOS EN ESTAR PRESENTES Y SER PARTE DE TAN IMPORTANTE ENCOMIENDA. ¡SEAMOS DE BENDICIÓN!

Leave a Reply

Discover more from El Evangelista Pentecostal

Subscribe now to keep reading and get access to the full archive.

Continue reading