Durante los pasados años, a causa de diversas situaciones, muchos jóvenes se mantuvieron en sus hogares y dejaron de asistir a sus congregaciones. Es por esto que el desde el 2022, AJEC Puerto Rico se ha movilizado y ha separado un día en su agenda para poder ir a aquellos que no se encuentran congregados, con el fin de dejarles saber que no están solos y que los estaremos esperando con brazos abiertos cuando ellos finalmente decidan regresar a la casa del Padre Celestial. Este año no fue la excepción y nuestra amada asociación se movilizó por los diferentes distritos de la Región de Puerto Rico para poder llevar un poco de alegría y una palabra de aliento a aquellos que en algún momento estuvieron con nosotros adorando y exaltando el nombre de nuestro Señor. Misión PR: Alcánzalos nació en el corazón de Dios y fue trabajado por el Departamento de Evangelismo de AJEC PR.
Diez de nuestros dieciocho distritos fueron partícipes de esta iniciativa, visitando los hogares de jóvenes y juveniles que por diferentes motivos dejaron de asistir a nuestras congregaciones. Cada vicepresidente tuvo a bien de preparar un plan estratégico para poder impactar las vidas que serían visitadas durante ese día. Miguel Amaro III, director del Departamento de Evangelismo nos deja estas palabras:


“Ciertamente Dios nos da la oportunidad y el privilegio de llevar hacia adelante Su Palabra”. El 10 de diciembre salimos con el anhelo de alcanzar a aquellas personas que un día adoraban a Dios junto a nosotros. Las experiencias que tuvimos fueron conmovedoras y Dios habló a sus vidas al igual que habló también a las nuestras. Ver a una joven pasando por dificultades de salud y que nos diga que su fe no caduca a pesar de lo que digan los doctores fortalece nuestra fe. Ver a una joven expresar que Dios contestó muchas de sus peticiones y preguntas en el rato que pudimos estar con ella muestra que nuestro Dios es un Dios de propósito. Ver a un padre o una abuelita decir que le estaba orando a Dios que envíe a jóvenes para rescatar a su hijo o nieto muestra que hay trabajo de más. En fin, ver a los jóvenes reconciliarse con el Padre después de haberse apartado es algo sumamente especial. Nuestra misión sigue tan viva como siempre lo ha sido.
Dios nos ha dado una sola encomienda. Que salgamos al rescate de las almas. Al igual que nosotros como iglesia evangelizamos a aquellos que no han conocido a Cristo también buscamos a aquellos que están a 100 aquellos que están a 70 y aquellos que están a 30. En fin, su gracia es para todos.
Ciertamente, el trabajo en el Señor no ha sido en vano y poco a poco vemos el fruto de nuestra labor. El Espíritu Santo es quien hace la obra transformadora en los corazones y Él se encarga de moldearnos a su imagen y semejanza. Sabemos que Dios hará el milagro en la vida de cada joven impactado durante esta actividad.