Escrito por: Rdo. Ángel Abner Rivera Rivera 1er. Vice presidente IDPMI, PR / Pastor IDPMI Arecibo Pueblo
Sabia amonestación del apóstol Pablo a Timoteo, su amado hijo en el ministerio. Consejo que debemos hacer nuestro. Solo nuestras acciones y decisiones serán causa de nuestros tropiezos y fracasos. Verdad que debemos aceptar con humildad.
Cuida tus ojos Timoteo (Prov.6:17). Recuerda que son la lámpara del cuerpo. Cuando tu ojo es bueno todo tu cuerpo estará lleno de luz, pero si es maligno vivirás siempre en tinieblas (San Lc. 11:34). Salomón cargó con las consecuencias de no negarle a sus ojos cosa alguna. Rechaza el ofrecimiento mundanal que busca despertar en ti pasiones deshonestas. No le permitas a tus ojos la destrucción de tu vida, tu hogar, y tu ministerio. Ordena a tus ojos respetar la mujer de tu hermano, niégale el acceso a las aberraciones sexuales, y no te complazcas con los que las practican (Rom. 1:32).
Cuida tu lengua Timoteo (Prov.6:17). La misma es un fuego, un mundo de maldad (Stgo.3).Es capaz de gobernar todo tu cuerpo. Con ella bendecimos a Dios y con ella maldecimos a los hombres. Su desenfreno desemboca en nuestro fracaso. Rechaza la mentira, habla la verdad, abre tu boca siempre para bendecir. Tus palabras descubren lo que verdaderamente eres (San Mt. 12:34).
Cuida tus manos Timoteo (Prov.6:17). No las levantes contra el inocente. Este mundo se ha acostumbrado a dañar y oprimir a los indefensos. Hasta los niños sufren las canalladas de los llamados a amarle y protegerles. Levanta tus manos para amar y construir. No las prestes a la injusticia. Los golpes destruyen, los abrazos sanan.

Cuida tu corazón (mente)Timoteo (Prov.6:18). No le permitas la maquinación de la iniquidad. Gobierna tus pensamientos para bien. Allí nacen los adulterios, la fornicación, el odio, el rencor, y hasta los homicidios (San Mt.15:18). Cultiva una mente sana. Esta es alimentada por la vista y por los oídos. Cuídate de conversaciones que corrompen las buenas costumbres (1Cor.15:33). La música es poderosa. Escucha la que bendice tu mente. Rechaza la que procede del infierno para destruir. El ocio solo contribuirá al deterioro de tus pensamientos. Ocúpate en servir.
Cuida tus pies Timoteo (Prov 6:18). Estos condujeron al llamado hijo pródigo (Lc.15) a la gran ciudad. Pensó que allí encontraría su grandeza para sólo hallar su gran fracaso. Corrió hacia al mal y lo halló. El costo fue una gran pérdida. Los hijos de Dios no pueden sentirse cómodos en todo lugar. El amor a los ofrecimientos mundanales nos hace enemigos de Dios (Stgo.4:4). Obliga a tus pies a perseguir lo eterno.
Amado hijo en esta fe gloriosa. Asume siempre tu responsabilidad. Tu lucha no es contra sangre ni carne. No encuentres en otros la causa de tus derrotas, fracasos o desaciertos. Solo tú decides mantenerte en el Camino o abandonarlo. Cuídate de ti mismo. Las bendiciones de Dios están al alcance de tus manos. No las eches a perder. El Señor está cerca.