“POR SUS FRUTOS LOS CONOCERÉIS”.

Nuestra sociedad está ante un constante cruel ataque de las huestes de maldad, por tanto, como iglesia del Señor debemos permanecer firmes, llenos de Su Espíritu Santo y llevando abundante fruto. Para continuar predicando con denuedo la palabra divina; porque cuando esta se manifiesta en aquellos que la reciben pueden disfrutar de Su gracia, paz, libertad, plenitud y toda clase de bendición en Cristo Jesús.