
Los padres tienen la responsabilidad innegable, delegada por Dios para instruir a sus hijos. Es por esto, que nuestro modelaje será una influencia que los perseguirá siempre. Como dijo el afamado predicador Charles Spurgeon, (mientras criaba a sus gemelos junto a su amada Susannah Thompson): “Si nunca tenemos dolores de cabeza al reprender a nuestros hijos, tendremos muchas angustias cuando crezcan.” Esta expresión alude a la corrección temprana, que ha de ser una prioridad para un desarrollo integral saludable.
La instrucción de los padres hacia los hijos debe darse sobre la base de una supervisión adecuada. Esta no debe pasar por alto la influencia de los avances tecnológicos incluyendo la Inteligencia Artificial. Por ejemplo, el uso de asistentes virtuales, como lo es Alexa, Siri y otros pueden ayudar a simplificar tareas. Desde dar instrucciones para escuchar música, consultar el clima, hacer listas, controlar aparatos inteligentes en el hogar. Cada actualización de su “software” mejora sus funciones. Y esto es bueno.

Tanto los jóvenes como los adolescentes tienen acceso a las redes y a múltiples programas que utilizan la Inteligencia Artificial. Son muchas las herramientas que pueden usar para desarrollar su conocimiento y creatividad. Ellos crean videos, textos, voz, imágenes y una infinidad de cosas. Esto es bueno, pero usado inadecuadamente es peligroso. Constantemente están interactuando con otras personas conocidas y no conocidas, mediante textos, y aquí debemos tener cuidado.
Ya como adultos podemos decir, que, en nuestra época, también estuvimos expuestos a los cambios y avances en las ciencias. Necesitamos de alguien que nos guiara y cuidara. Aquellos que fueron o fuimos supervisados, obtuvimos buenos resultados, y los que no, de alguna manera negativa fueron afectados. Por esto es importante, recalcar las palabras del filósofo George Santayana: “Los que no aprenden del pasado están destinados a repetirlo”. Frase que refleja la importancia de recordar la historia para evitar repetir los mismos errores y, por ende, los mismos problemas.

La Inteligencia Artificial ha irrumpido en nuestro diario vivir, por tanto, es nuestra responsabilidad velar y usarla para bien y no para mal.
Recuerda que, como padres, debemos evaluar si estamos supervisando de manera correcta a nuestros hijos. Verificar si es necesario salir de la zona de “comfort”. Trabajar junto a ellos para hacer el mejor uso de la Inteligencia Artificial, a favor de esta y las próximas generaciones.
El mejor diseño fue creado por nuestro Dios en el Edén; ningún invento del presente podrá sustituir las inteligencias múltiples plantadas en el intelecto del hombre. El soplo de vida que se respiró en el Edén es insustituible. No podemos minimizar ni evitar el avance de la ciencia, pues esto fue de alguna manera profetizado en Daniel 12:4 “Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia se aumentará.”