Pentecostés y los desafíos contemporáneos para las mujeres en la Iglesia


PENTECOSTÉS… propone ser un evento histórico muy significativo puesto que lo interpretamos como el momento en el que surge la Iglesia mediante la obra de Cristo y el glorioso derramamiento del Espíritu Santo. Es también el extraordinario espacio en el que convergen y se transforman aspectos
teológicos, culturales, políticos y sociales.

Teológicos: porque el bautismo y llenura del Espíritu Santo constituyen parte de la aplicación de la obra de Cristo en los creyentes junto a esa continua acción santificadora y constante orientación de la fe al Señorío de Cristo.

Culturales: porque la diversidad de lenguas que se verbalizaron desde el aposento alto hablaba del evangelio y las maravillas de Dios logrando trascender barreras nacionales.

Políticos: HECHOS 2:1 porque el mensaje proclamado anuncia al verdadero Rey que resucitó de la muerte y regresa.

Sociales: porque promueve la justicia, derriba la desigualdad, visibiliza a los marginados, fortalece a los hombres y dignifica a las mujeres integrándoles en esta comunidad participativa. Y eso de dignificar a la mujer se vuelve mucho más importante considerando la influencia del pensamiento greco-romano de la época donde era descrita como castigo de los dioses, instrumento de conquista u objeto desechable. Mientras tanto en Pentecostés las mujeres son abrazadas como hijas de Dios y siervas de Cristollenas del Espíritu Santo. Entonces, como resultado vimos (por ejemplo) a las Marías y otras mujeres proclamando las virtudes de quien las llamó de las tinieblas a su luz admirable o a una Lidia que siendo la primera mujer de Macedonia en convertirse puso su empresa y todo lo que tenía al servicio de Cristo.


El pentecostalismo por su parte se levantó teniendo como modelo el libro de los Hechos y siendo el resultado de olas de avivamiento con impacto significativo en la sociedad (las mujeres tuvieron gran participación). Cabe mencionar que durante el siglo XIX, cerca de la década de los ’50 en
Estados Unidos se dio un gran despertar de mujeres ministrando como evangelistas, maestras de estudios bíblicos y líderes de Iglesias extendiéndose a Puerto Rico en el siglo XX. Ellas realizaron una gran gestión alimentando a los pobres, cuidando enfermos, levantando congregaciones y hasta involucrándose en causas de justicia social. Así que, a lo largo de la historia del pentecostalismo, en el contexto mencionado, las mujeres han demostrado gran pasión y compromiso con Cristo, la predicación del Evangelio y la edificación de la Iglesia viendo el respaldo del Espíritu Santo en cada obra de servicio. Ahora bien, hay que reconocer que a pesar de los esfuerzos y gran trabajo a favor del avance del Evangelio las mujeres han tenido que enfrentar diversos desafíos. Algunos de ellos relacionados a mecanismos de desigualdad y opresión extraídos de contextos ideológicos, filosóficos, históricos, económicos; también desde diversas interpretaciones teológicas equivocadas que se desvían de esa visión comunitaria y de participación según la gracia de Dios que permeaba en el Pentecostés de Hechos.

Reconociendo que el tema en cuestión es uno de mucha profundidad, extensamente discutido, que demanda mayor atención con los cambios acelerados de este tiempo y que se abre a ser analizado desde diferentes perspectivas mencionaré sólo algunos de estos desafíos de forma general y con el propósito de proponer una consideración a futuros ejercicios de análisis:


1.     Aumentar la participación en el campo de estudio y enseñanza biblica-teológica con enfoque pentecostal en Puerto Rico. Esto incluye la producción de libros y materiales educativos de contenido doctrinal, histórico y sistemático. También se considera la posibilidad de desarrollar programas de apoyo con fondos dirigidos a estudios graduados en instituciones reconocidas y acreditadas.

2.      Desarrollar y defender de manera bíblica la postura a favor del liderazgo femenino (mirar esencialmente lo que es ser pastora, esposa de pastor y misionera). Este punto incluye el esfuerzo por demostrar capacidad ministerial en comunidades pentecostales con postura tradicionalista (“las mujeres guarden silencio”).

3.     Cumplir con una doble y triple jornada laboral. Esto implica trabajar secularmente, realizar tareas domésticas y servir en la iglesia local.


4.     Mirar el pensamiento de “gastarse para Dios” desde un enfoque balanceado. Es decir, entender que está sirviendo y adorando desde todos los roles y responsabilidades que tiene.

5.     Cuidarse de la feminización del ministerio. Es decir, proyectar y promover el desplazamiento del hombre hacia a una supremacía sexista de las mujeres.

6.     Defender su dignidad ante condiciones de desigualdad (pobreza, edad, condiciones de salud, estado marital, nivel de educación, nacionalidad, etc.)

PENTECOSTÉS ES… fuego, es amor, es gracia, es comunidad, es avance, es dinamismo, es llenura del Espíritu Santo para hombres y mujeres.

Pentecostés continúa y sin duda algunas mujeres somos parte de esa bendición de Dios para esta generación, las venideras y hasta que Cristo venga.

Leave a Reply

Discover more from El Evangelista Pentecostal

Subscribe now to keep reading and get access to the full archive.

Continue reading