Promesa de Poder

Crecí con una visión muy limitada del Espíritu Santo. Al escuchar su nombre pensaba en lenguas extrañas, en brincos, saltos o alboroto espiritual. Hoy, comprendo que el Espíritu Santo es mucho más que lo que yo imaginaba. Se trata de la tercera persona de la Santa Trinidad, es el poder de Dios permitido a los hombres con propósitos particulares y santos, es el Consolador, Paracleto, abogado. Es Dios intercediendo por mí. Es Espíritu eterno, de poder y de gracia. Es omnisciente, omnipresente y omnipotente. Es maestro que capacita a los hombres para la batalla y a los profetas para anunciar el mensaje del Señor. El Espíritu Santo es prometido a todos los creyentes y es un don que se recibe por la fe en Jesucristo.

ES PROMESA DE PODER…

  • Es promesa de poder que liberta al cautivo. “Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.” 2 Corintios 3:17.
  • Es la promesa de poder que guía a los hijos de Dios. “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, son hijos de Dios.” Romanos 8:14.
  • En la hora de aflicción los creyentes contamos con la promesa de poder que nos consuela. “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre,…” Juan 14:26.
  • El Espíritu Santo es el maestro que nos enseña y recuerda lo que Jesús dijo en Juan 14:26 “… él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.”
  • Es la promesa de poder que da testimonio de la deidad de Jesús nuestro Señor. “Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí.” Juan 15:26.
  • El Espíritu Santo es la promesa de poder que nos capacita para ser testigos. “…pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos…” Hechos 1:8

PODER…

Es tener la capacidad o facultad de hacer determinada cosa. Nuestra naturaleza humana caída no nos faculta para establecer este reino espiritual. Para enfrentar y hollar serpientes y escorpiones se requiere PODER de lo alto (Lucas 10:17-19). Ese es el poder que recibimos a través del Espíritu Santo. Es sin duda la razón por la cual la iglesia sigue de pie y cumpliendo su misión. Toda fuerza contraria a través de todos los tiempos no la han podido detener porque contamos con esta promesa de poder.

Siempre he mirado con asombro la siguiente expresión de Jesús: “De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará (Juan 14:12). Tomemos en consideración que esa declaración precede a la promesa del Espíritu Santo. Es a través de ese poder que veremos y haremos proezas.

La profecía del Jesús ungido dice: “El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel”. Ese despliegue de poder que se manifestó en la vida y ministerio de Jesús es la promesa de poder que nos permite ser testigos. Por lo que, en el presente siglo los milagros de salvación, liberación, restauración y sanidad continúan. ¿Cómo no celebrar Pentecostés ahora? ¡Aleluya!

¡Gracias Espíritu Santo!

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