¡Qué mucho tenemos que aprender!
Cuando por fin pude regresar a vivir en mi casa encuentro que las plantas y los árboles frutales tenían el problema de las enredaderas. Todos estaban sintiendo el peso de ellas que se habían apoderado y provocaron que aunque intentaban dar buen fruto lo único que daban eran frutos muy delgados y débiles. Me di a la tarea de poco a poco cortar de raíz y sacarlas. Que complicado es ese proceso. Hay que tener el cuidado de no dañar las plantas al liberarlas de las mismas. Por fin se logró. Ahora puedo ver el fruto del trabajo. Que hermosas pomarrosas pude cosechar.

Eso me llevó a recordar las palabras del escritor sagrado en 2 Timoteo 2:4 RVR1960 “Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado”. En otra versión dice: “Los soldados que tratan de agradar a sus jefes no se interesan por ninguna otra cosa que no sea el ejército”. 2 Timoteo 2:4 TLA
Cuantas cosas están enredando nuestras vidas que se han convertido en pesadas cargas que no nos permiten disfrutar la vida en Cristo y dar el fruto correspondiente. Es hora de pedir a Dios que nos ayude a desenredarnos para dar el fruto hermoso y abundantemente para lo que fuimos creados. Es hora de dar buen fruto.
¡Qué mucho tenemos que aprender!
Pastor Lester Rivera Rivera / Secretario Internacional IDPMI