Tesoro en vasos de barro

El apóstol Pablo escribiendo a los Corintios en su segunda epístola dice: “Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros” (2 Corintios 4:7).

Como creyentes, todos nosotros sabemos que en el principio de la creación Dios hizo al hombre del polvo de la tierra. Es por tal razón que el apóstol utiliza el vocablo “vasos de barro”.

Ahora bien, por el hecho de que seamos comparados con vasos de barro, no quiere decir que tengamos poco valor. Por el contrario, para Dios somos vasijas de mucho valor, porque fuimos creados por sus propias manos.

En Isaías 64:8 dice: “Ahora pues, Jehová, tú eres nuestro padre; nosotros barro, y tú el que nos formaste; así que obra de tus manos somos todos nosotros”.

Antiguamente se acostumbraba esconder tesoros en vasijas de barro que tenían poco valor y belleza y por lo tanto, no llamaban mucho la atención en sí mismas o a su contenido. Pero, aunque no lo parecieran, lo que llevaban en su interior era lo que hacía de ellas objetos de mucho valor.

¿A qué se refiere el apóstol Pablo cuando dice; “tenemos este tesoro en vasos de barro”?.

En los primeros versos del capítulo 4 se nos habla del ministerio del evangelio que por su misericordia Dios nos ha dado por medio de nuestro Señor Jesucristo el cual es, la imagen de Dios.

Así que, aunque somos vasijas de barro tenemos en nosotros el más grande de los tesoros, a Jesús el Hijo de Dios y el ministerio que Él nos ha dado de predicar la salvación por medio del evangelio a todo el mundo a través de la palabra de nuestro Señor y salvador Jesucristo.

Recuerda, fuimos hechos de barro pero lo que nos da valor es: tener al Dios Todopoderoso en nuestro interior.

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