
¡Cómo se han precipitado los días para culminar este año 2023! Por cierto, este año no ha diferido con sus homólogos de esta década en cuanto a la revelación de Dios a través de los sucesos que han ocurrido. Todos sombreados con la marca de las profecías bíblicas, sucesos que afectan los que somos parte de esta generación.
Hamas es un grupo terrorista que ha gobernado la Franja de Gaza desde 2007. Este grupo invadió al país de Israel de una manera sorpresiva el pasado mes de octubre. Este, es uno de esos acontecimientos que deben despertar nuestro radar espiritual y conocer que nuestra redención se acerca.

Alguien me comentó que, su pastor no predica sobre las profecías acerca de la venida de nuestro Señor Jesucristo, porque no desea infundirles miedo. Esto nos hace reflexionar sobre cuál es el propósito de Dios en cuanto a los acontecimientos futuros que él revela en su Palabra. Algunos de estos, se están cumpliendo ante nuestros ojos. Dios quiere que su pueblo reconozca su omnisciencia, para que afirme su fe en sus promesas. Esto nos ayudará a entender que Él está en control de todas las cosas en todos los tiempos. Las Sagradas Escrituras registran una serie de eventos en los cuales la iglesia tiene un rol importante.
Han sido muchos los predicadores o maestros que han decidido no enseñar el consejo bíblico tal y como está. Por el contrario, propagan enseñanzas erróneas negando cualquier evento relacionado al encuentro de la iglesia (todos los creyentes) con Jesús en las nubes, aun cuando hayan muerto como lo dice 1 Tesalonicenses 4:17.
Sin embargo, el mensaje que debe fluir a través de nuestros labios es que, las “buenas nuevas de salvación” nos garantizan un futuro glorioso y no un estado de incertidumbre ni confusión.

Por otro lado, la tecnología ha acelerado la difusión de información errónea a través de los medios de comunicación y que de alguna manera impacta nuestra relación social.
Como cristianos lamentamos la difusión de noticias falsas con teorías de conspiración y escepticismo sobre la verdad enseñada en la Biblia. Como creyentes somos sensibles a la dimensión del mundo espiritual que nos rodea. Estamos conscientes cómo lo demoníaco podría alojarse en las tecnologías de los medios de comunicación. Esto sería la versión contemporánea de lo que Pablo llama el “príncipe de la potestad del aire” en Efesios 2:2.
Pablo en su expresión de “tronos o dominios o principados o potestades” en Colosenses 1:16 sugiere que lo demoníaco se manifiesta no solo en personalidades, sino en estructuras e instituciones que esclavizan u oprimen a las personas.
El profeta Jeremías dice que la intención de la falsedad es propiciar la opresión. Cuando la verdad ha caído en la plaza pública, “opresión sobre opresión, engaño sobre engaño”, crece. Aquellos que doblan sus lenguas para decir mentiras van de mal en mal, (Jeremías 9:4-6).

Ante la desinformación masiva, es nuestro deber enfrentar al “príncipe de la potestad del aire”, predicar la gloriosa verdad proclamada por Jesús y vivir de acuerdo a las normas establecidas en su palabra para la sociedad.
A raíz de los acontecimientos en el medio oriente y el desarrollo de las naciones identificadas bíblicamente que asumen su rol final, es nuestra responsabilidad, comunicar con pasión las “buenas nuevas de salvación”, anclados en la realidad de que nuestro final será un futuro glorioso.