¡NACIÓ JESÚS!

¡NACIÓ JESÚS!

Mateo 1:20–21 (RVR 1960): “Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es. Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados”.

Hablemos de un nacimiento rodeado de circunstancias particulares. Matizado por un mover sobrenatural. Histórico y memorable. Diferente. Rompió el patrón. Marcó su entorno y despertó el interés de muchos. Para unos significó esperanza, otros se sintieron amenazados. Unos pocos lo entendieron, los llamados a explicarlo no lo comprendieron. Lo cierto e irrefutable es que nació Jesús en Belén de Judea y desde entonces el mundo cambió.

NACIÓ JESÚS CON UNA ENCOMIENDA

Los pastores corrieron a él, hombres honorables le buscaban, Herodes no lo pudo matar, su familia no creyó en él, su pueblo le pagó bien con mal, los principales líderes religiosos procuraron detenerlo, el Getsemaní no le detuvo, Judas lo entregó, los judíos se burlaron, los romanos lo mataron… pero la tumba no lo pudo vencer. Nació Jesús y con él nuestra esperanza, nuestra salvación. Nació Jesús y Él es navidad.

SU NACIMIENTO FUE PROFETIZADO

Su nacimiento le fue anticipado al mundo. Más de trescientas profecías referentes al Mesías prometido se cumplen perfectamente en Jesús. Génesis dice que sería de la tribu de Judá. Miqueas profetizó que nacería en Belén e Isaías dijo que nacería de una virgen. El nacimiento de Jesucristo fue diferente de los nacimientos mencionados antes en la famosa genealogía que registra San Mateo. Allí encontramos la fórmula repetida una vez tras otra: [A engendró a B]. Ahora tenemos el registro de un nacimiento sin padre humano. Milagroso. Virginal. Asombroso. Consecuente. Todo lo anunciado se cumplió en él. ¿Cómo no creer en Él?

DESPOSORIO DE LA VIRGEN MARÍA Y JOSÉ

María había sido prometida en matrimonio a José, pero todavía no había tenido lugar la boda. En aquellos tiempos el desposorio era una especie de ceremonia de pedida (pero más vinculante que el compromiso de matrimonio actual) y podía ser disuelto solo mediante divorcio. Aunque una pareja prometida no vivían juntos hasta la ceremonia de la boda, la infidelidad por parte de los desposados era considerada como adulterio y castigado con la muerte. Durante la época de su desposorio, la virgen María quedó embarazada por un milagro del Espíritu Santo. Un ángel lo había anunciado a María: “Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios” (Lucas 1:35). Una nube de sospechas y escándalo flotó sobre María. En toda la historia humana jamás había habido un nacimiento virginal. Cuando la gente veía a una mujer no casada embarazada, sólo tenía una posible explicación, ¡ESCÁNDALO! María se sintió honrada y bendecida. Su obediencia a pesar de las circunstancias es admirable. “Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra” (Lucas 1:38). José quedó en una posición muy incómoda. Mientras sufría el momento y pensaba en la estrategia para proteger a María un ángel se le apareció en sueños (Mt 1:20-21). Su mensaje fue claro. No debía tener reparos de casarse con María. Cualquier suspicacia tocante a la pureza de ella carecía de fundamento. Su embarazo era un milagro del Espíritu Santo. El ángel reveló luego el sexo del bebé aún no nacido, su nombre y su misión. María dará a luz un hijo. Sería llamado Jesús (Jehová es salvación) y Él salvaría a su pueblo de sus pecados.

TODO HABÍA SIDO ANUNCIADO

“Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta, cuando dijo: He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, Y llamarás su nombre EMANUEL, que traducido es: DIOS CON NOSOTROS” (Mateo 1:22-23). Escrito está. Hacemos bien en entender y aceptar las grandes verdades profetizadas y reveladas en las Sagradas Escrituras. El Señor había hablado por medio del profeta al menos 700 años antes de Cristo. Hubiese sido más fácil para todos si hubiesen entendido de antemano la divina revelación.

Hoy vivimos tiempos de cumplimiento profético referente a la segunda venida de Cristo. Nada nos debe sorprender porque Escrito está. El nombre EMANUEL explica lo que ocurría en el milagroso nacimiento. DIOS CON NOSOTROS. Jehová decidía encarnarse para cargar en Él el pecado de todos nosotros, “Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros” (Isaías 53:6).

Al tomar a María como esposa, José tomó a su Niño como hijo adoptivo. Así es como Jesús vino a ser heredero legal del trono de David. Y en obediencia al visitante angélico José le puso por nombre JESÚS. Así nació el Mesías-Rey. El Eterno irrumpió en el tiempo. El omnipotente vino a ser un pequeño bebé. El Señor de la gloria veló aquella gloria en un cuerpo humano y en Él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad (Colosenses 2:9).

¡NACIÓ JESÚS! ¡ALELUYA!

¡FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO AÑO NUEVO

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