Gracias Señor

¡Con todas las fuerzas de mi ser alabaré a mi Dios!¡Con todas las fuerzas de mi ser lo alabaré y recordaré todas sus bondades!

Salmos 103:1-2 (TLA)

Doy gracias a mi Dios por el privilegio de nacer y ser criado en un hogar cristiano. El Rdo. José Martínez en la Iglesia de Dios Pentecostal M.I. del Barrio Campanillas de Toa Baja, Puerto Rico me dedicó al Señor.

 Me desarrollé en una familia y ambiente pentecostal. Para esa época el saludo en nuestras congregaciones era: “Doy gracias al Señor por la salvación de mi alma y el perdón de mis muchos pecados”.

Más que un saludo era una expresión de agradecimiento a Dios por el amor, la bondad y la misericordia que había manifestado en nuestras vidas. Me parece que ese saludo lo podemos enmarcar en las expresiones del dulce cantor de Israel. El salmista David nos invita a bendecir y a alabar al Señor por todas sus bondades, las cuáles enumera: perdón de pecados, + salud física y emocional, + protección de la muerte, + fortaleza, + y sobre todas las cosas: su amor y misericordia.

MOTIVOS PARA AGRADECER

¿Tendremos motivos para darle gracias a Dios? Yo sí y creo que tú también. Doy gracias a mi Señor por la salvación de mi alma y el perdón de mis pecados. Gracias por mi amada familia (padres, hermanos, hijos, primos, sobrinos y nietos) y por mi compañera de vida, María Elena, que por 36 años hemos compartido esa aventura llamada matrimonio. Gracias por los hermanos y amigos que han bendecido nuestras vidas en nuestro caminar por la vida.

Hago mía las expresiones del apóstol San Pablo a su hijo Timoteo: “Doy gracias al que me fortalece, Cristo Jesús nuestro Señor, pues me consideró digno de confianza al ponerme a su servicio.” (1 Timoteo 1:12 NVI)

Durante 28 años he sido parte del Cuerpo Ministerial de la Iglesia de Dios Pentecostal M.I. Región de Puerto Rico. Tengo el privilegio de servir a esta digna organización. Hemos pastoreado dos iglesias y he atendido otras seis interinamente. Gracias a los hermanos que pastoreamos.

Durante 5 años y 4 meses tuve la responsabilidad de servir a la Región de Puerto Rico como Tesorero, lo cual fue una gran bendición. Gracias a los obispos, compañeros del Cuerpo Ejecutivo, presbíteros, Cuerpo Ministerial y feligresía en general por su respaldo y apoyo brindado. Experimentamos un tiempo de grandes retos y oportunidades, pero en cada uno vimos la fidelidad de Dios a favor de su pueblo y de nuestra organización. Ustedes hicieron la diferencia.

Muchas gracias al obispo general y al Cuerpo Ejecutivo Sede Internacional, por recibirme y apoyarme en la nueva encomienda que el Señor ha puesto en nuestras manos.

Por esto y mucho más, mi expresión de gratitud, por eso doy alabanzas y adoro a mi Señor. Doy gracias a Dios por todo y por tanto. Soy inmerecedor de tanta bondad.

BENDICE ALMA MÍA A JEHOVÁ.

Un fuerte abrazo.

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