PAZ

¡PAZ! No es tan sencillo aceptar un mensaje consolador en medio de una sociedad convulsa. Ante tanta turbulencia y problemas sociales, políticos, raciales, religiosos, económicos, familiares, la palabra de Dios nos brinda PAZ.

La paz es un elemento fundamental en nuestra vida. Nos permite vivir con tranquilidad y armonía; nos ayuda a enfrentar las situaciones difíciles de una manera más efectiva.

La paz que proviene de Dios trabaja en nuestro ser interior y produce la serenidad que necesitamos para ser felices y disfrutar de la vida. Por tanto, este es el mensaje que debemos compartir: “que a través de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, obtenemos PAZ porque Él es la fuente de paz.”

Analicemos una de las experiencias de David, cuando dice en 1 Samuel 25:6 NVI “Díganle: “¡Que tengan salud y paz tú y tu familia, y todo lo que te pertenece!” Qué hermoso mensaje, uno favorable y lleno de paz que David envía a un hombre rico e importante llamado Nabal, quien tenía fama de ser un hombre, “duro y de malas obras”.

¿Cómo hacer que este hombre duro y de malas obras, cediera? La palabra de Dios nos trae una excelente enseñanza. Dice en Proverbios 15:1 RVR 1960 “La blanda respuesta quita la ira; mas la palabra áspera hace subir el furor.”

Este es el verdadero evangelio, “dar buenas nuevas y esperanza” en medio de la desesperanza y los conflictos. Por esto, hoy comparto una palabra de bendición: “Paz, para ti; paz para tu familia y paz para todo lo que te pertenece.”

Cuando experimentes la más densa oscuridad de la vida, recuerda, que Dios tiene una palabra de bien para ti y los tuyos. No importa cuáles sean las acciones de los demás, mantente haciendo el bien.

Nabal persistió en su actitud hostil, a lo que David reaccionó a ir en su contra. Sin embargo, la pronta intervención de Abigail, esposa de Nabal impidió que David cometiera un grave error. Esta mujer de buen entendimiento y actuando con sabiduría logró calmar la ofensa y mover a misericordia. David le dijo: “Sube en paz a tu casa, y mira que he oído tu voz, y te he tenido respeto.” 1 Samuel 25:35

Vivimos unos tiempos en que la venganza para muchos es normal. La falta de perdón a las ofensas recibidas, es parte de la cotidianidad. Las enemistades aumentan, las relaciones se rompen y las malas acciones son justificadas; todas estas utilizando la frase “tengo la razón”. Lamentablemente, este es el Puerto Rico que estamos dejando como herencia a nuestros hijos y nietos.

DETENTE, haz algo distinto. Sana, perdona, no tomes venganza con tus manos. Expresa palabras de paz y de bendición para todos, incluyendo a los que te han herido.

El resultado será que tendremos un país diferente, bendecido, y restaurado. Seamos ejemplo para nuestros hijos y nietos. Salvemos nuestras familias, comunidades y tierra. En esta Navidad procuremos fortalecer la familia y trasmitir un mensaje de Paz, proclamando las nuevas de gran gozo. Como dijo nuestro Señor Jesucristo: “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.” Juan 16:33 RVR 1960

No importa lo adverso del camino, en Cristo se puede experimentar la paz que sobrepasa nuestro entendimiento.

La paz de Dios sea sobre ti y los tuyos.

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