
El libro de los Hechos fue escrito por Lucas como complemento a su Evangelio y relata eventos claves en la historia y labor de la Iglesia Primitiva, y cómo se propagó la fe por diferentes lugares. En estos versos encontramos a Pedro visitando a los creyentes en diversas partes de Judea, hasta que llega la ciudad de Lida que quedaba al noreste de Jerusalén. Allí encontró un hombre llamado Eneas cuyo nombre significa “Alabado o Alabar”. Este hombre había sido paralítico por 8 años.
¿Qué es la parálisis? Es la pérdida total o parcial de la capacidad de movimiento de una o más partes del cuerpo que se debe, generalmente, a una lesión nerviosa. La parálisis es tullimiento, es una enfermedad que te detiene, inmoviliza y te estanca. Hay muchos factores que te detienen y no te dejan avanzar. En Juan 11:39-40, Jesús dijo: Quitad la piedra y Marta le dice: Señor hiede ya porque es de 4 días, pero en el verso 40 Jesús le dice: ¿No te dicho que si crees verás la gloria de Dios?
“Aconteció que Pedro, visitando a todos, vino también a los santos que habitaban en Lida. Y halló allí a uno que se llamaba Eneas, que hacía ocho años que estaba en cama, pues era paralítico. Y le dijo Pedro: Eneas, Jesucristo te sana; levántate, y haz tu cama. Y en seguida se levantó.”
Hechos 9:32-34

Hay que avanzar a pesar de las circunstancias:
1. El temor nos detiene, nos estanca, nos paraliza. El pueblo de Israel estaba pasando por un tiempo difícil, y el Señor le dice en Josué 1:9 “Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente, no temas ni desmayes.”
2. El Enemigo nos detiene En 1 Pedro 5:8 dice: “Sed sobrios y velad porque vuestro adversario el diablo anda como león rugiente, buscando a quien devorar.” y en Juan 10:10 dice: “que el ladrón no viene sino a hurtar, a matar y a destruir.”
3. El pecado nos detiene. El pecado detiene tu bendición. Dios nos llama a humillarnos delante de su presencia y a apartarnos del pecado. A Eneas lo detenía la parálisis. Hacía 8 años que estaba paralítico, encamado (v.33). Te pregunto: ¿Qué te detiene en esta hora? Pedro le dijo a Eneas: Jesucristo te sana. Es una palabra poderosa porque Él que sana es el Señor. Nosotros podemos orar por ti, por tu familia, pero nosotros no sanamos, Él que sana es el Señor.
El profeta Isaías en el capítulo 53, verso 4 dice: “Ciertamente llevó él nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores.” Y en el verso 5 dice: “Y por su llaga fuimos curados.”
Lucas 4:40 dice que, al ponerse el sol, todos los que tenían diversas enfermedades se los llevaban a Él y poniendo Él las manos sobre cada uno de ellos los sanaba.
Isaías 35:5-6 dice: “Se abrirán entonces los ojos de los ciegos y se despertarán los oídos de los sordos.” Dice la Biblia que Eneas se levantó y le vieron todos los habitantes de Lida y Sarón, los cuales se convirtieron al Señor.
Capellán, que nada te detenga