¿RELIGIOSIDAD O FE?

Algunos confunden mi fe con religiosidad. Su error les lleva a proclamar a los cuatro vientos que soy un religioso fundamentalista. Yerran al juzgar mi manera de vivir porque ignoran los grandes secretos y beneficios de mi fe en Dios. Aleluya, ignorante, religioso, fundamentalista y loco son algunos de los insultos que he sufrido a lo largo de mi carrera cristiana. El apóstol Pablo nos lo anticipó cuando le escribió a los corintios que el hombre natural no puede entender las cosas espirituales y las juzga como locura (1Cor.2:14). Es esa miopía espiritual la que los lleva a confundir mi fe con religiosidad.

Confunden mi fe con religiosidad al verme de rodillas en oración. Tendrían razón si el motivo de mi oración fuera ser visto por los hombres (Mt 6:5). Lo que desconocen es que de rodillas he hallado solución a necesidades apremiantes en mi vida. No saben que en el secreto de la oración hallé el milagro de sanidad que mis hijos necesitaban. Ignoran las maravillas del abrazo del Espíritu Santo cuando practicamos la oración. No oro por religiosidad, clamo a Dios porque tengo fe.

Confunden mi fe con religiosidad al verme escudriñar la Biblia y defender sus postulados. Tendrían razón si la cargara bajo el brazo para ganar el reconocimiento de los hombres (Mt 23:7-8). Lo que desconocen es que he hallado en sus páginas alimento para el alma. No saben que esa Palabra ha sido la luz que alumbra mi camino y evita el tropiezo de mis pies. Ignoran las maravillosas promesas que encierran sus líneas y cuyo experimento me obliga a testificar las grandezas de Dios. No la defiendo por religiosidad, la predico por convicción porque tengo fe.

Confunden mi fe con religiosidad al verme llegar al templo y levantar mis manos en adoración. Tendrían razón si buscara con eso el aplauso de la tierra (Mt 23:5). Lo que desconocen es que fuimos creados para adorar a Dios (Ef 1:12). No saben que en el ejercicio de la adoración suceden los más grandiosos milagros (Sal 22). Ignoran la amabilidad de sus moradas que se traduce en inigualable paz y en una grandiosa oportunidad de cambiar las lágrimas en fuente (Sal 84). La religiosidad no provoca mi adoración, adoro porque tengo fe.

Todo se trata de la experiencia vivida. Confunden mi fe con religiosidad porque les falta la experiencia. Conocer al Caballero de la Cruz es un cambio absoluto de rumbo.  “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”. 2 Corintios 5:17. Caminar de Su mano es definido por el mundo como religiosidad. Para nosotros, los que le hemos conocido, es una aventura de Fe que valoramos, defendemos, vivimos y no queremos perder. Así lo cantaba Pacheco, Que me critiquen, que me persigan, que digan de mi lo que quieran. Díganme bobo, fanático loco, porque en mi copa rebosa. Soportaré todo eso, hasta en mi cuerpo tortura, pero no soportaré que me quiten decir, ALELUYA .

A todos digo, no soy religioso, ni loco, ni fundamentalista… simplemente TENGO FE.

Ven a Cristo hoy. Conócelo y vive esta Fe que me ha hecho tanto bien. Que nadie se confunda.

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