Barbie y Ken

Escrito por: Rdo. Ángel A. Rivera Rivera 1er. Vice Presidente IDPMI, PR / Pastor IDPMI Arecibo Pueblo

Varón y hembra los creó Dios y los bendijo (Gen 5:2). Ambos fueron diseñados en la mente del Todopoderoso para que se amaran, cuidaran, respetaran y llenaran el mundo. Todo lo necesario lo puso ante ellos y todo lo creado les fue confiado. Desde el principio se hicieron evidentes los grandes propósitos del Creador con el hombre y la mujer. Se necesitan el uno al otro y se complementan. El curso de ambas naturalezas permiten funcionalidad a esta presente dimensión terrenal.

Las pamplinas de Barbie y Ken se alejan tanto del diseño original del perfecto Arquitecto que me obligan a opinar al respecto. Esta lucha histórica, sin sentido y con visos de permanencia entre hombres y mujeres es producto del pecado de la ambición de poder que primero manifestaron unos y ahora lo hacen los otros. El amor, el cuidado y el respeto del diseño original han quedado en el olvido por este mundo enfermo que prefiere ocuparse de quién puede más o quién puede menos. ¡Desgracia absoluta!

El primero fue Ken con su machismo abusivo y descarado. Tal conducta relegó a la mujer a roles secundarios. Les privó de oportunidades que les fueron reservadas a los hombres. No podían estudiar ni trabajar. Se les negaba el derecho al voto y a ocupar posiciones de gobierno o autoridad. Tal locura se observó también en las mismas estructuras eclesiásticas. Es innegable que aún, en algunas latitudes e instituciones (incluyendo algunas iglesias) tales conductas son observables. Esto desembocó en un maltrato físico, verbal y emocional en contra de la mujer que repudiamos y combatimos.

Ahora se levanta Barbie a pecar de lo mismo. Un feminismo radical y peligroso se desata en el mundo. Lejos de abrazar las verdaderas luchas y perseguir propósitos loables se dedican a convertir el mundo en un campo de batalla. Agendas ocultas (que ya no ocultan tanto) son la orden del día. Este empobrecido feminismo se avergüenza de la mujer y la emprende en contra de las que se honran en serlo. Le ofende la maternidad, promueve el odio y ha sustituido la lucha por la equidad para exigir superioridad. ¡Repudiable!

Abrazos, besos, amor, cariño, respeto, cuidados, unidad y oportunidades para ambos es lo que estuvo y está en la mente del Creador. ¿Cómo dañar lo que claramente es bueno? La iglesia debe de huir del pecado del mundo rechazando el machismo y el feminismo porque se apartan de la voluntad de Dios para el hombre y la mujer. Si en algo hemos o estamos errando debemos enmendar con humildad. Que prevalezca Cristo y su voluntad y no los caprichos de Barbie y Ken. ¡Oremos!

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